El clima vendimial: poco calor popular, fotos de campaña y un raro Frank Romero Day con paraguas

El clima vendimial: poco calor popular, fotos de campaña y un raro Frank Romero Day con paraguas

El mal tiempo marcó los principales festejos de la fiesta mayor, cambiando los planes de muchos. No obstante, la agenda se completó y la celebración tuvo su cierre -un tanto aguado- en el teatro griego con “Tejido en tiempo de Vendimia”, un espectáculo que tuvo el impacto coreográfico, lumínico y musical de siempre, pero también los clisés y efectismos que ya son marca de fábrica del show.

Fue una Vendimia sufrida, tensa como los tiempos que corren. Con mucho de vidriera política (mejor dicho, de agenda política) y bastante menos fervor popular que otros años. Sin duda, las contingencias climáticas modificaron lo programado ya casi con piloto automático. Del plan B surgió casi una celebración distinta, menos enfática.

Desde principios de semana, cada paso que se daba en la logística vendimial estaba en función de qué señales de alerta informaba el radar. Así, los ensayos cambiaban de escenario ante la tormenta inminente y la necesidad de proteger a los protagonistas del Acto Central. Los más supersticiosos apelaban –y lo decían- a todo tipo de conjuro para que el agua no hiciera naufragar la fiesta más esperada.

Incluso la coronación de la reina, uno de los momentos más esperados por aquellos que siguen con pasión el prode de las soberanas, tuvo un marco diezmado porque la lluvia fue vaciando apresuradamente el Frank Romero Day.

La Vía Blanca fue la primera señal de que lo meteorológico dejaría su marca. Muchos amantes de la Vendimia que confluyen desde los departamentos dudaron, o directamente cambiaron de planes, debido a la lluvia. Cuando esta menguó, los más cercanos a la Ciudad se animaron y se sumaron al tradicional periplo, pero la temperatura en baja se trasladó al clima general. Tibio, por cierto.

El Carrusel recuperó un poco del sabor tradicional, el tiempo acompañó -aunque sin el sol y el calor que caracteriza a este capítulo de los festejos- y hasta tuvo su polémica. La decisión de que la Federación Gaucha, históricamente la encargada de abrir el recorrido de los carros, tuviera esta vez el rol de cerrarlo, disparó un fuerte cruce con las autoridades de Cultura. En buena parte, fogoneado por el diputado nacional José Luis Ramón, uno de los gauchos ad hoc de esta agrupación.

Tanto el viernes como el sábado, la política tuvo sus espacios para visibilizar lo que está pasando y lo que se viene. Los respectivos palcos de autoridades, el desayuno de la Coviar y el agasajo de Bodegas Argentinas, fueron territorio propicio para las fotos estratégicas y los movimientos de ajedrez, pero también para la necesaria camaradería vernácula, que de tanto en tanto aparece. MDZ dio cuenta de este panorama en un imperdible paso a paso.

Final acto central

El hilo de la cuestión

La noche del Acto Central llegó con una llovizna que obligó a sacar los paraguas (algo que a los mendocinos nos cuesta más que sacar un crédito), lo que le dio al teatro griego un marco extraño, particularmente pintoresco.

Con el agua yendo y viniendo, salió al ruedo el espectáculo Tejido en tiempo de vendimia, dirigido por Alicia Casares. Una puesta impactante, con algunos hallazgos (palabra que no suele ser sinónimo de Acto Central) en los cuadros de sombras, coreografías ajustadas, un vestuario que recogió sus propios elogios y una excelente banda sonora -a cargo de Mario Galván- que ratificó que en los últimos años constituye uno de los puntos más altos del show.

En cuanto al “hilo” argumental, no quedó muy en claro qué historia iba tejiendo, pero los cuadros reglamentarios, con sus respectivos ritmos musicales, apuntalaban la idea central y ahí más o menos se completaba la idea.

Según la síntesis que entregó Cultura, una hoja de ruta que no tiene a mano un espectador, "Tejido en tiempo de Vendimia representa un día de cosecha en Mendoza, cuyos principales temas son el amor y el trabajo vitivinícola. Son 17 cuadros en los que se entreteje el romance con el trabajo de nuestra tierra. Los protagonistas son dos cosechadores, José y Mariela, que en un día de finca y bajo la atenta mirada de un narrador, vivieron intensamente la experiencia de la cosecha”.

Al respecto, la encuesta de MDZ de hoy propone: “Pasó otra edición de la Fiesta Nacional de la Vendimia ¿Te gustó su guión o no lo entendiste?”. La respuesta parcial arroja que más de 6 de cada 10 lectores reconoce que no lo entendió. Sin embargo, si el espectro de la pregunta se pudiera ampliar, es probable que muchos hubieran respondido que no la entendieron, pero que igualmente les gustó.

Aquí es donde llegamos a la conclusión de siempre, la fiesta de la Vendimia resiste todo análisis, crítica o elogio, porque en definitiva es una celebración popular que en el sondeo final, el que no se hace y resulta el más contundente, siguen siendo más los “likes” que cosecha que los pulgares abajo o los emojis de enojo.

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