Un mercado laboral de colas largas e ideas cortas

Un mercado laboral de colas largas e ideas cortas

El caso testigo de Churrico, que necesitaba cubrir sólo diez puestos de trabajo, disparó la atención inmediata de cientos de mendocinos. La notable respuesta reveló las variadas caras de la demanda laboral en la provincia: chicos en busca de su primer empleo, "viejas y viejos" de más de 40 que pasaron a la categoría de desocupados por el cierre de empresas de distintos rubros y tamaños y aquellos que aspiran a un segundo trabajo para menguar el impacto de la pérdida del poder adquisitivo. Cada uno de ellos, eco de una crisis a la que no le cierran los números.

La necesidad sigue siendo el principal motor de la economía, sea esta formal o informal, legal o ilegal. Que una buena parte de los argentinos esté buscando trabajo y otro tanto esté detrás de un segundo empleo para equilibrar sus cuentas define la foto del momento, el desmadre que desafía a cuanto candidato tenga expectativas de hacerse un lugar en el podio de los ganadores en este 2019 de elecciones tupidas.

El lunes vimos una postal contundente de la necesidad laboral. Cientos de aspirantes para cubrir apenas diez puestos de trabajo que ofrecía una conocida empresa familiar de Guaymallén.

La larga fila contenía a jóvenes en su mayoría y a unos cuantos "viejitos" de 40 para arriba. Estos últimos lamentaban que en la puja por un empleo la edad pese más que la experiencia o la capacidad, lo que consideran una pelea desigual que hace que les lleve más tiempo dar con una oportunidad a su medida. Muchos de ellos, flamantes desocupados de empresas que terminaron tirando la toalla después de haberla peleado por un largo tiempo.  

Más que elocuente aún fue escuchar a los encargados de la selección. Desbordados por tamaña respuesta a su convocatoria, y con un nudo en la garganta, lamentaban no poder satisfacer las expectativas de tanta gente. También señalaban que muchos de los que se presentan muestran una llamativa falta de capacitación, pero sobre todo de educación básica.

En este último punto es importe el rol que cumplen algunos municipios que dictan talleres gratuitos para prepararse y salir con más herramientas a hacerse un lugar en el mundo laboral. Allí, aprenden desde cómo elaborar un currículum hasta cómo buscar empleo en función de sus pocas o amplias capacidades. Un primer respaldo para no tropezar en falso.

Una crisis saladita

Según datos de la DEIE, nuestro Indec local, poco más del 6% de la población mendocina está formalmente sin trabajo. Esto quiere decir que muchos de ellos, mientras continúan detrás de un empleo, echan mano a la creatividad -o la desesperación- y con changas o trabajos esporádicos pulsean con la crisis.

Así lo reflejan los números del comercio ilegal. Según el Mapa nacional de ilegalidad comercial elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, el 2018 cerró con 490 “saladitas” (ferias persas y símiles) y 124.912 vendedores ilegales repartidos en 500 ciudades de todo el país. Mendoza está entre las provincias con menos ferias de este tipo. Sin embargo, el indicador de penetración del comercio ilegal, que mide la cantidad de habitantes por puesto de venta ilegal en cada ciudad, destacó la situación de la comuna de Santa Rosa, donde la proporción es de 1 puesto cada 41 habitantes.

El año pasado cerró con ventas ilegales por más de $120.000 millones, una cifra que certifica el fuerte impacto en la economía en general y que, en definitiva, no es a un mantero o un vendedor callejero a quien hace millonario. Todo lo contrario.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, en el segundo trimestre de 2018 había unos 23.000 desocupados en el Gran Mendoza (8.614 más que en igual período del año anterior). La tasa de desempleo pasó de 3,7% en 2017 a 6,4%, sobre un universo de 946.000 personas.

La pérdida del poder adquisitivo fue el principal motor para que muchos mendocinos salgan en busca de un segundo trabajo. También aquí se repite el modelo de varios miembros del grupo familiar procurándose un empleo para sostener la economía general de la casa.

El número de mendocinos que buscó un segundo empleo para mejorar sus ingresos se duplicó en el tercer trimestre del 2018 respecto del mismo periodo del 2017. Sólo en el Gran Mendoza, unas 100.000 personas aspiran a otro trabajo para achicar el rojo de su propia economía.

El fracaso de las recetas

El Gobierno nacional estimó para este año una baja del nivel de actividad del 0,5%, lo que impactará directamente en el empleo. Esto, sumado a una expectativa inflacionaria del 28,7%, define un panorama económico por demás complicado que instala el tema como uno de los prioritarios a resolver para aquellos que aspiran a conducir el país.

Los mismos que tendrán trabajo asegurado por lo menos por cuatro años deberán romper con el esquema de saltar de un fracaso a otro en base a recetas, propias y ajenas, que no hacen más que profundizar la caída. Un escenario que explica -y justifica- el escepticismo que campea en los votantes.

El caso testigo de los 300 aspirantes a los 10 puestos de Churrico, cada historia de vida en esa larga fila, las expectativas del pibe que iba por su primer laburo o el testimonio de esa mamá de más de 40 que ya se siente vieja para cualquier trabajo, sintetizan lapidariamente un presente que demanda más sensatez e inteligencia que fórmulas de tecnócratas.  

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