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Opinión

La falta de política poblacional en Argentina


 El proyecto de ley que está en tratamiento en el Senado denominado en forma eufemística "Ley de Interrupción voluntaria del embarazo", va más lejos que la denominada "despenalización del aborto" pues consagra y propicia la legalización de una práctica tendiente a suprimir la vida de una persona inocente.

Esta realidad no solo surge de investigaciones científicas que han sido expuestas ante el Congreso de la Nación, sino de la experiencia de toda mujer que pasa por el proceso de gestación y puede reconocer, por signos vitales inconfundibles, que el embrión es un cuerpo diferente al de ella. Hay numerosos testimonios que ratifican estas consideraciones

El debate generado por el proyecto en cuestión es de naturaleza muy amplia. El hecho es defender la vida como el valor sublime. Si no se protege la vida y se la reconoce desde la concepción se abre la puerta a la violación de cualquier otro derecho humano.

Y esto tiene todo tipo de consecuencias. La población argentina aumentó la brecha de edad promedio respecto del resto del mundo. Un nuevo análisis del Instituto de Estudios Laborales y Sociales de la UCES destacó que la diferencia etaria de la población argentina comparada con la media del resto del mundo destaca una "mayor proporción de habitantes con edades superiores a 55 años, muy próxima al umbral jubilatorio".

Esto es un problema, porque significa ni más ni menos que estamos envejeciendo como país, tenemos menos mano de obra, recursos naturales que no están controlados y nuestras fronteras vacías.

Apostamos por exaltar y defender la personalidad moral y económica de los productores agropecuarios, defendiendo el arraigo en la tierra. Si se propicia el crecimiento del campo o el desarrollo de la ruralidad lo que en definitiva está haciendo es defender la vida y su vínculo con la familia, los hijos como parte central de la vida de las mismas.

Las políticas antinatalistas son impuestas para dominar nuestro mercado. Tenemos menos mano de obra, recursos naturales que no están controlados y nuestras fronteras vacías. Necesitamos una política demográfica que nos haga crecer en todo el territorio para tener más riqueza que se genera a través del trabajo de nuestra gente. No es cierto que menos población genere más riqueza sino todo lo contrario. La historia ha desmentido esta teoría maltusiana puesto que, desde entonces, la población ha crecido por lo menos seis veces, mientras que la producción y el consumo de alimentos han aumentado mucho más rápidamente y la calidad de vida de finales del s. XVIII no es, en absoluto, comparable con la actual.

El proyecto en estudio no se limita a la "despenalización del aborto" sino que busca fomentar esta perniciosa práctica, incluirla indebidamente dentro de los métodos anticonceptivos y obligar a prestarla a quienes -por sus convicciones- no la aceptan, violando de esta forma la libertad de conciencia .

Todos los recursos económicos destinados al denominado "aborto gratuito y legal" deberían ser destinados a programas tendientes al apoyo y seguimiento de las mujeres carentes de recursos que pasan por un embarazo no deseado, como también a simplificar y fomentar la decisión de dar en adopción al recién nacido, incluso desde la concepción.

Es por ello que pienso que el proyecto debe rechazarse en su totalidad y presentarse uno nuevo, más humano, donde buscamos prevenir el cuidado de la mujer y el niño por nacer, a favor de la vida.

Carlos Iannizzotto. Presidente Nacional de Coninagro y Gerente de ACOVI. Abogado, especialista en Derecho de Familia y sociedad (UNIVERSIDAD DE NAVARRA. ESPAÑA)