Opinión
Retenciones: Macri "encontró" la solución
Nadie explicó con la claridad de Aldo Ferrer qué discutimos cuando debatimos sobre retenciones a las exportaciones agropecuarias. El notable economista e historiador fallecido hace dos años sostenía, preocupado, que las retenciones no refieren, centralmente, a un problema de apropiación de la renta sino a la posibilidad de construir una economía diversificada en Argentina.
Ferrer lo analizaba con el ejemplo de la "enfermedad holandesa". En los '60 Holanda encontró petróleo en el Mar del Norte. Un país con producción industrial comenzó a producir un flujo adicional de divisas. Es decir, ahora, Holanda exportaba no solamente productos industrializados sino ahora también, petróleo. En consecuencia entraban más dólares a Holanda.
Es sabido que si hay más oferta de un bien, a estabilidad de los demás elementos, la tendencia es a la caída de precios. Entonces, supongamos una fábrica de lámparas, esa fábrica exportaba, antes de la aparición del petróleo, digamos, focos a 1 dólar cada uno. Después de la aparición del petróleo, el precio seguirá siendo U$S 1, pues es un precio internacional que no es tan sencillo modificar y la fábrica tendrá competidores oriundos de otras naciones que pueden suplir su oferta. Antes de la aparición del petróleo (todos los datos son a hipotéticos y no son los reales, aunque sí el mecanismo subyacente) supongamos U$S 1 en Holanda se cambiaba, digamos, por 10 florines, luego de la aparición de petróleo, Holanda exporta petróleo, entran dólares y el dólar, más abundante vale menos florines, digamos 5 florines. La fábrica de lámparas vendía un foco a 10 florines antes del petróleo y luego del descubrimiento de petróleo pasó a vender el foco a 5 florines. Probablemente no pueda vender a 5 florines por sus costos y hasta deba cerrar. Se produjo la paradoja de que la "bendición" de encontrar una abundante riqueza natural produjo la "maldición" del cierre de la fábrica, de la producción industrial.
¿Hasta dónde sigue este proceso?
A falta de intervención estatal de algún tipo y según el modelo más reputado de equilibrio de oferta y demanda, el equilibrio se alcanzará en aquel punto que haga rentable la actividad de mayor productividad. Esto es, los holandeses pueden producir petróleo muy barato, eso "llamará" productores que seguirán llegando a extraer petróleo hasta que la rentabilidad del petróleo deje de ser extraordinaria y se analogue al resto de las actividades económicas. Como el petróleo se exporta, el dólar bajará hasta el punto en que la actividad petrolera deje de tener renta extraordinaria[1]. En ese nuevo equilibrio, Holanda ya no será un país productor de bienes industriales, lámparas, sino uno productor de bienes primarios, petróleo. Por ello la "enfermedad holandesa" es también llamada maldición de los recursos naturales.
¿Cuál es nuestro "petróleo", nuestra actividad más productiva?
Como es bien sabido, la actividad agropecuaria de la pampa húmeda, y, en especial en las últimas décadas, la producción sojera. No entramos aquí en otras discusiones sobre si la feracidad de la tierra produce una renta propiedad del productor o de la sociedad, ni de otras vinculadas.
Como veía Aldo Ferrer, Argentina es un país que, a falta de intervención estatal, padece la "enfermedad holandesa". Por eso, para él, la discusión de las retenciones debía dejar de lado el tema de la renta. No es una cuestión de ingresos del estado, de recaudación (aunque ningún estado, salvo el macrista, renunciará graciosamente a la oportunidad de allegarse recursos), es una cuestión de establecer estímulos diferenciales para tener una economía diversificada, un país desarrollado. Donde se produzca soja pero también autos, donde produzca maíz pero también computadoras, donde se produzca carne pero también satélites.
Ningún gobierno desde 1930 había establecido tan claramente un modelo reprimarizador como el de Macri.
¿Por qué, entonces, no se produce la enfermedad holandesa y el dólar está alto?
Porque Macri le encontró la solución. Los dólares que entran (también los de deuda externa y los del FMI) se van por la canaleta de la fuga de divisas. Muchas veces a las empresas que ellos mismos tienen en guaridas fiscales.
Ese esquema nos libra temporalmente de la enfermedad holandesa para llevarnos al estallido y al default.
Para el próximo ciclo, para el momento en que recuperemos la democracia y volvamos a discutir un proyecto de país, será imprescindible utilizar el instrumento de las retenciones a las exportaciones. Las economías regionales y la industria dependen de ello. Ojalá ese momento llegue pronto.
* Carlos Almenara es docente, referente de Solidaridad + Igualdad Mendoza.
