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Opinión

Aquellos días felices de Pontaquarto a Centeno: los arrepentidos en la grieta

Foto: NA
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 El día que Carlos "Chacho" Alvarez, entonces Vicepresidente de la Nación leyó ante la prensa del Senado un anónimo que circulaba en ese ámbito y que apuntaba a choferes y traslado de dinero, la suerte de La Rúa quedó echada en lo institucional.

Ese anónimo luego se convirtió en Mario Pontaquarto, funcionario radical del Senado, quien conocido en ese ámbito como "Monseñor" se transformó en arrepentido. El show estaba asegurado.

La trama del falso soborno sobre la ley laboral quedó estampada en miles de noticias y notas de todos los medios de comunicación y con los periodistas más conocidos dándole crédito como Joaquín Morales Solá entre otros. Las tapas de Página 12 alentando la historia tampoco tienen desperdicio.

La justicia bastante años después puso nombre y apellido; Operación Política; sentencia confirmada por Casación y mandó a investigar al ex jefe de Gabinete, Alberto Fernández, al ex Intendente de la Ciudad, Aníbal Ibarra, al juez instructor Daniel Rafecas y al abogado de Pontaquarto y de Clarín, Wortman Jofré, excluyendo al falso arrepentido de los emolumentos y protección de la que gozó durante años. En nada de eso avanzó y varios de esos personajes circulan aún por las bambalinas digitales.

En ese período uno de los ratings más altos de la televisión lo dio el programa del bufón Tinelli quien a través de su cómico Freddy Villarroel en su rol de Fernando de la Rúa, ingresó a la Casa Rosada donde es recibido por Néstor Kirchner, Alberto Fernández y Felisa Miceli (la que se olvidó en el baño us.50.000). Es interesante ver ese video porque Néstor le señala a Freddy " la mesa del soborno" donde supuestamente se pagó la falsa denuncia de la "Banelco" (1.09 del video.).

No importa ya la sentencia porque el imaginario popular y la prensa sin memoria sigue creyendo en su existencia a pesar de las sentencias y que el propio abogado de Pontaquarto se rindió en sus alegatos al decir que no había podido probar nada.

Hoy aparece Centeno con cuadernos como diarios íntimos de sobornos pero está la grieta. Los escribas de Pagina 12 que ayer daban por cierto todo lo de Pontaquarto sostienen ahora que todo es bizarro y denuncian una operación. La otra parte de los medios lo afirma como el mayor avance en la corrupción en Argentina y los denunciados se atreven a negarlo con su silencio.

Es la cara de un país tabicado y sin confianza en sí mismo, que no cree en la justicia, en los medios, en la política o el poder, donde el habitante, ni siquiera ya ciudadano, queda desnudo de cualquier fe en lo otro o en el otro.

Si hay algo cierto en el presente es que los principales actores del país, no quieren el fin de la grieta, la alimentan, la necesitan como al enemigo íntimo, como si no hubiera futuro sin él.

Las abuelas encontraron un nuevo nieto, la economía nos coloca en una nueva crisis, una escuela perdió dos vidas por deficiencias de controles de gas, un senado está en vilo discutiendo por una necesaria ley pro interrupción del embarazo y la justicia tiene nuevos desafíos.

Cada mañana nos asomamos al asombro de nuestra cotidianeidad de escándalos y acusaciones y en la noche, recuperado el sueño imaginamos otro país, otro destino, lejos, inalcanzable pero que cada día se merece más.

Quien logre cerrar la grieta acertará ese porvenir.