Opinión
¿A quien echarle la culpa de los feminicidios?
Nuestra sociedad se ha visto conmovida por tres casos de asesinatos con distintas modalidades sobre mujeres muy jóvenes. Van apareciendo las primeras reacciones, por supuesto todas de rechazo y condena y ojalá todos estos crímenes puedan ser resueltos y determinar quiénes son sus autores y cómplices; largas condenas los esperan.
Ahora bien , descubiertos y encarcelados los que lo hicieron ¿qué haremos con la violencia? Porque ese es el patrón común.
No podemos negar que esta sociedad está resolviendo todo de la misma manera; la víctima de un asalto que mata al ladrón, el ladrón a su vez que mata por unas zapatillas o celular o al llevarse el auto de otro, el vecino que mata al que no baja el volumen de la radio, el hincha que mata a otro hincha de club distinto y los hombres que matan y violan mujeres conocidas o no. Esta es la forma que estamos resolviendo el conflicto en nuestra Argentina del siglo XXI; sólo por y con la violencia como única alternativa y método por más penas duras y cárcel esperando.
La justicia sólo dará su única respuesta posible si es que encuentra a todos los culpables y los llevara a juicio y ahí dictara una sentencia. Más de eso no hará nada más. Ese es su rol; juzgar.
La policía ira en busca de los víctimas o delincuentes como puede y con los medios que tiene, pero no resolverá el origen del problema.
La política se rasgará las vestiduras y buscará el "sospechoso de siempre" para intentar que los medios y la sociedad lo miren con indignación y dirijan su mirada hacia otro lado.
Pocos se preguntarán qué se hizo y cómo se hizo la búsqueda de las mujeres ante la denuncia de sus familiares, por lo general , más eficientes que la policía y justicia.
Los medios serán caja de resonancia de estos reclamos y quizás alguno martille con la consabida solución mágica de más cárceles y más penas.
Las estadísticas judiciales y policiales demuestran que como nunca las causas de violencia de género han aumentado y hoy es casi la tercera en cantidad de denuncias e imputados. Las reglas procesales, incluso impiden que esas causas sean objeto de acuerdos privados, retiro de denuncias y de probation. Hay ahora convenciones internacionales especiales para combatir la violencia de género. ¿Qué más? Y con la violencia qué?
¿Cómo y desde qué lugar nos preguntaremos porqué ?¿ Estamos dispuestos a eso y escuchar las respuestas? Y luego ¿qué haremos con las que recibamos? Porque la agenda de violencia incluye además del género, la violencia escolar, vecinal, institucional, carcelaria, la del tránsito, con los menores, por sólo hacer un inventario rápido.
Si no nos preguntamos sólo buscaremos en el otro el origen y causa del mal y esto no termina únicamente con la condena ,de todos los que han causado los homicidios, que de por si es indispensable porque la impunidad es el peor mensaje.
Pero Mendoza y sobre todo Argentina si quiere tener futuro como Republica deben interrogarse exhaustivamente, deben atreverse a mirarse en el espejo y pensarse con su trágico inventario.
O acudimos al miedo como única respuesta o nos miramos de una vez como sociedad para ver qué hemos construido, de esas opciones saldrá nuestra verdadera identidad.
