En Mendoza... ¿cualquiera es artista?
Se trata de un debate que surge siempre que hay un ágape, un happening, una reunión en alguna bodega u hotel en donde se inaugura una exposición artística.
Son esos eventos cool que nadie se quiere perder, pero que por otro lado, por lo bajo, cuchicheando, se escuchan comentarios del tipo... "Pero si este es médico, ¿desde cuándo pinta?", "¿Cómo puede ser? ¡Esta chica pinta solo corazones y estrellitas!", "Y bueno, está becada en la vida con un marido empresario y le dio por pintar"... o del estilo.
Como es un fenómeno del que muchos hablan pero nadie se anima a dar una postura honesta sobre el asunto, abracé las posibilidades que las redes sociales me regalan y entrevisté a cinco mendocinos absolutamente ligados al arte: Sergio Roggerone -que vino a MDZ Radio y allí vertió sus conceptos-, Laura Rudman, Rodrigo Scalzi y Natalia Sánchez Valdemoros son artistas plásticos; mientras que Julieta Gargiulo es curadora de arte.
Las preguntas fueron simples: ¿A quién se lo puede llamar artista? ¿Cómo se llega a poder presentarse con el título de "artista plástico"? ¿Qué pasa con las personas que de golpe dijeron ser artistas, y por contactos o por tener mucho dinero logran presentar muestras de arte e incluso vender?
Sergio Roggerone, artista plástico.
"Mendoza siempre ha sido un semillero de buenos artistas: hay gente nueva muy interesante pero también hay muchísimo improvisado. Hay personas que se sienten pintores, y gracias a que salen en algunos medios o les hacen notas, se sienten validados. Al no haber museos en Mendoza que validen a los pintores, esto ha pasado al sector de las bodegas y hay lugares que no tienen que ver exactamente con la promoción del arte. La verdad es que hoy en día hay muchísimos paracaidistas en nuestra provincia", consideró el creativo.
"En los lugares indicados siempre hay un director, un curador, un ojo clínico que determina si la obra tiene o no valor. Un pintor que no expone en un buen museo, sino en un hotel o una bodega, la verdad es que es de dudosa calidad".
"El curriculum de un artista se construye desde los lugares de peso en los que ha podido exponer. Me da risa cuando veo a muchos que dicen 'fui a exponer a Art Basel': y no es así. Lo que pasa es que una cosa es esta feria propiamente dicha, y otra las ferias satélites que hay y los quioscos alrededor, que es donde verdaderamente van varios".
"Siempre lo mejor es la honestidad: decir 'estoy remando, estoy empezando, estoy aprendiendo', y no sentirse realizado y creerse el artista del momento".
Laura Rudman, artista plástica.
"Tengo mi corazón en el arte que se elabora con tiempo y oficio. Ese que se ha nutrido de la experiencia, que ha tenido esa sustancia que va decantando. Y con esto no me refiero al arte figurativo, al paisajismo, no, para nada. Me conmueve toda forma de arte que sea una consecuencia estética de un proceso genuino", opinó Laura.
"De ese modo puede haber, quién es uno para decir que no, algún ser iluminado que repentinamente descubra su vocación. Sin embargo, lo más probable, es que sea producto de muchas elecciones estéticas, conceptuales y, especialmente, que viva el oficio como algo medular. Los artistas, de aquí y de allá que me conmueven coinciden en esto último: no hay arte sin trabajo artístico".
"Quisiera evitar una postura que juzgue si está bien o mal. Hay espacio para todo en este mundo y en esta provincia... para casi todo. Y, como el asunto es subjetivo cuando lo que me preguntan es una opinión, me quedo con los laburantes del arte. Son los que recomiendo y nombro cuando alguien me pregunta. Son los que disfruto ver y, cuando puedo, los que elijo para mi vida, mi casa".
"Cuando me preguntan por los artistas que se pagan las exposiciones y así exponen en Miami, Las Vegas y Punta del Este... bueno, me recuerda la historia de Florence Foster, la peor cantante de ópera. Vos podés pagar el espacio, pero si no tenés la obra, el oficio, etc... No tenés nada".
Rodrigo Scalzi, artista plástico.
"Para ser un artista plástico hay que recorrer un camino, y lo hacés en compañía de una motivación, de una necesidad de expresión. Se trata de tener inquietudes y querer expresarlas", aseguró al morocho.
"Yo no creo que, cuando me lo preguntás, te diga que soy un artista plástico. Me da un poco de 'cosita' definirme así porque justamente, pienso que estoy en un camino y que sigo aprendiendo. Eso sí: se necesitan horas. Horas de pintar y pintar, como en todo. Pero cada persona es diferente y entiendo que hay quienes se dedican a esto como hobby, o porque simplemente 'les pintó', les pareció".
"Son dos cosas totalmente distintas el hecho de pintar y el ser artista. El arte muchas veces sale sin querer y sin darte cuenta. Hay gente que a temprana edad siente la necesidad de pintar un cuadro y no piensa en ese momento en venderlo, o ni siquiera en firmarlo: solo le pasa que necesita hacerlo".
"El tema de las muestras de arte y los eventos sociales sobre exposiciones de arte se bastardeó mucho: si bien en un momento el fin era bueno, acercar a la gente a la pintura, ahora ya debe ser superado. En mi caso, busco generar algo más que una mera exposición de cuadros; y por eso elijo lugares no convencionales para hacer las muestras, en soledad y una vez por año. Las hago cuando tengo algo que mostrar".
"Si una persona puede hacerlo, tiene los medios y es feliz con pintar y exponer, yo digo que le dé para adelante. La verdad es que si tenés la posibilidad de exponer en el hotel de un amigo, e invitar a otros amigos a que vayan a ver lo que hiciste y que ellos mismos te compren los cuadros, está todo bien. Por ahí para algunos pintar, exponer cuadros y vender es simplemente un negocio, como si tuviera un comercio".
Natalia Sánchez Valdemoros, artista plástica.
"En Mendoza y en el mundo cualquier persona puede ser un artista... ahora, un artista respetable es aquel que trabaja con convicción y responsabilidad para lograrlo. Un verdadero artista se supone que es aquel que con su obra es capaz de cambiar la manera de ver la realidad. Pienso que los que llegan a eso son muy pocos y los determina el tiempo: los demás somos hacedores de arte en camino".
"Es muy importante, para quien quiere dedicarse al arte, ser lo más profesional que se pueda: querer siempre aprender, descubrir, probar, equivocarse... pero siempre con el pincel en la mano".
"Los eventos sociales que giran en torno al arte ayudan a promover la obra del artista... Va mucha gente y se tiene la posibilidad de llegar más masivamente a quienes no están insertos en un ambiente cultural propiamente dicho. Eso sí: es verdad que se mezclan los artistas que son de una o dos horas a la semana con aquellos que son 'de tiempo completo'; porque en Mendoza -que hay pocas galerías, escasos museos- no hay curadurías, sino espacios en bodegas: allí no existe el curador que haga un filtro y diga 'este sí, este no'. Por lo general, todo es más a dedo, por contactos, por amistad... y eso es un bajón".
Julieta Gargiulo, curadora.
"Yo pienso que no se puede definir lo que es ser un artista: es hasta soberbio".
"Una persona que es artista ha tenido su historia, su sentimiento, su formación, su inspiración, ha tenido academia, ha tenido un recorrido. Aquel que se pone rótulo de artista sin haber hecho ese camino, o parte de ese camino, no es artista. Aquel que un día se levantó y dijo que era artista, es otra cosa".
"En todas las disciplinas, es necesario seguir un camino. Los grandes curadores del mundo dicen que por generación, aparecen tres, cuatro o cinco grandes artistas: no cincuenta".