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Opinión

Historias para ser contadas

Transcurría el mes de octubre del año 2005, cuando el arquitecto Ennio Fattiboni (en ese momento ambos integramos el Foro de Corriente de Opinión Ciudadana), me habló para que le diera una mano. Motivo, bueno, aparte de ser Ennio en ese momento presidente del colegio de arquitectos, también era asesor de planta de la Cámara de Diputados, mientras que yo me desempeñaba como asesor ad honorem de la Cámara de Senadores y él, había descubierto que en diputados se tramaba una ley -la más importante de la Provincia- fuera de toda legalidad. Para empezar las comisiones legislativas se forman previa resolución de la Cámara y aquí no había ningún documento y además no se aceptaba la presencia de los asesores con el agravante de que se reunían en un lugar desconocido. La ley era la de Ordenamiento Territorial y Usos del Suelo. Ennio ya había empezado a contactarse con todos los colegios profesionales de Mendoza; universidades y organismos científicos, con lo cual había que ayudar a tipear y enviar la documentación pertinente y aparte Ennio me dio una copia del proyecto de ley para que le realizara el informe técnico.

El esperpento jurídico se había armado en base a 2 proyectos de ley aprobados por el Senado en años anteriores, una la de Ordenamiento Territorial y otra que era la ley de loteos. Bueno, ni los diputados intervinientes ni las personas que le ayudaron era obvio que no tenían la menor idea de como redactar una ley, o mejor dicho ni se preocuparon en redactarla bien, quizás porque confiaban en el poder de su patrón, ilustre empresario que vive al oeste de la ciudad.

Así por ejemplo, lo que decía el artº 6 se contradecía totalmente con el artº 126, violaba 3º artículos de la Constitución Provincial y numerosas leyes, entre las principales la ley de aguas de Mendoza, que fue tomada de modelo por varios países. Elaboré el informe técnico marcando todas las anomalías encontradas, mientras ya se habían sumado al rechazo todos los colegios profesionales, la UTN. Mendoza y todas las universidades privadas, excluyendo la universidad de Congreso por razones obvias, era del patrón. De la UNCuyo solo habían adherido la Facultad de Agronomía y la de Ingeniería, mientras la rectora hacía mutis por el foro.

No obstante todas las anomalías apuntadas, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto y lo envió al Senado para su tratamiento. Con el Foro de Corriente de Opinión Ciudadana fuimos a entrevistarnos con el entonces vice-gobernador Jalif para hablar sobre el tema. Él nos dijo que todavía no había visto el proyecto y que no tenía ningún informe al respecto, por lo cual le entregué el informe de 9 páginas que había realizado. A todo esto habíamos organizado una serie de charlas con entidades científicas y universitarias para aclarar la gravedad de esta situación. A último momento adhirió también la UNCuyo, pero también estaba el CRICYT y hasta el Círculo Médico en la movida.

En definitiva, el proyecto inconstitucional fue vetado en el Senado, con el previo acuerdo que de inmediato se haría otro proyecto de ley, con la participación de científicos y profesionales de todas las áreas, ya que esta ley es imprescindible para planificar el desarrollo de Mendoza, a plazos entre los 30 o 50 años.

Se empezó a trabajar en la ley como se había acordado y en el año 2009, el 5/5/2009 fue aprobada bajo el nº 8051. Luego se crearon a efectos de su implementación la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial (organismo de aplicación) y el Consejo Provincial de Ordenamiento, integrado por científicos y profesionales destacados en áreas específicas; representantes de los municipios y organizaciones de la sociedad civil.

Cumplidos todos estos plazos, la legislatura tenía que aprobar otra ley para aplicar la ley madre. Han pasado 8 años y nada se sabe en que quedó la aprobación, mientras los supuestos empresarios mendocinos siguen construyendo barrios privados y barrios parques en las zonas de mejor producción vitivinícola; usando agua que no tenemos disponible, porque en el oasis norte tenemos el 30% de agua dulce de la Provincia y el 70% de población e industrias y además utilizamos la escasa agua para regar inmensos jardines porque queremos tenerlos verdes como en la pampa húmeda.

Mientras los gobiernos tratan de apagar los incendios diarios, nadie se preocupa en planificar, o sea estructurar políticas de Estado para un verdadero desarrollo humano, económico y científico del territorio provincial. No hay voces autorizadas que digan, acá se puede construir, allá no está permitido, tampoco hay normas claras que deban cumplir los seudos empresarios; como cuidar el agua también como lo hicieron los constituyentes de 1916.

Uno entiende que las premisas cotidianas pasan por lo económico; educativo, seguridad y educación y que el común de la gente ni sabe ni le interesa que pasará dentro de 30 o 50 años, sin darse cuenta que después será demasiado tarde por falta de planificación.

Pedro Zalazar