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Opinión

¿Mendoza es racista?

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 En Estados Unidos la histórica y profunda tensión entre los ciudadanos afroamericanos y las fuerzas de seguridad, ha alcanzado esta semana niveles históricos que han generado conmoción internacional.

Sin ánimos de profundizar sobre esta grave problemática en EEUU, tarea que ya realizan todos los medios del mundo, aprovecho este contexto para plantear: ¿y por casa cómo estamos?

Antes de abordar cuál es la situación en nuestro país y específicamente en Mendoza, es necesario brevemente definir que entendemos por racismo.

Conceptualmente es una forma de discriminación centrada en diferencias biológicas, reales o imaginarias, que se hacen extensivas a signos o indicadores culturales o religiosos. Constituye una ideología que apeló a la biología para establecer relaciones jerarquizadas de desigualdad entre grupos humanos. Existen múltiples formas en que el racismo es manifestado.

Una de estas formas, según varios autores, es la denominada xenofobia, es decir, el desprecio, odio o rechazo hacia personas migrantes provenientes de otras naciones. Pero no es indiferente ante los sujetos sobre los que se ejerce: no es con cualquier población migrante que se despiertan las olas de odio o desprecio social. Más bien, hay ciertos grupos de migrantes sobre quienes recae el rechazo y, justamente, esos grupos están marcados por el racismo de alguna manera (ya sea por rasgos físicos, o culturales, como la lengua o la religión).

En Argentina históricamente se aplicaron políticas estatales orientadas a la invisibilización de determinadas comunidades, principalmente durante la construcción del Estado-Nación argentino, mediante la visión etnocéntrica de la cultura europea occidental. No sólo se vio plasmado en el art. 25 de la Constitución Nacional o en la Ley de Inmigración y Colonización (1876), sino que también debemos recordar la sangrienta Campaña del desierto.

En relación con el colectivo afrodescendientes, es una población que padeció un fuerte proceso de invisibilización étnica y cultural. Con un pasado histórico de trata esclavista, fundamentalmente entre los siglos XVI y XIX, en que sus ancestros fueron brutalmente secuestrados y trasladados desde África con destino a Europa, América y Asia, los/as habitantes argentinos afrodescendientes fueron negados de la historia y la cultura oficial de nuestro país. La historia del racismo en nuestro país da para todo un trabajo aparte.

En la actualidad y en Mendoza: ¿Qué relación hay entre el racismo y pobreza? Si la exclusión es una de las consecuencias principales de la práctica racista, al ser cruzado con la problemática de la desigualdad de clase socioeconómica, encontramos que el racismo refuerza la estigmatización de los grupos en situación de pobreza. Desde el discurso, la relación entre racismo y pobreza es notable cuando se oyen expresiones asociadas al racismo biologicista clásico ("son unos negros") o al racismo cultural cuando, por ejemplo, el hecho de escuchar cumbia villera constituye el imaginario social de que "son unos grasas/gronchos", porque "eso no es música", desvalorizando la capacidad de producción de cultura de los sectores populares.

Otro prejuicio muy común que recae sobre la población en situación de pobreza es el que se escucha en las siguientes afirmaciones: "son todos vagos, no quieren trabajar", "les gusta vivir así hacinados", "se llenan de hijos para cobrar los planes", entre las más escuchadas. A su vez, el proceso ideológico de criminalización de la pobreza tiene una matriz racista y en Argentina se expresa en el estereotipo del "pibe chorro": un varón joven con gorra visera y zapatillas deportivas, con un tono de pelo y piel morochos. No es difícil asociarlo con rasgos físicos étnico-raciales que comparten comúnmente los pueblos indígenas y la población migrante de las provincias o de países limítrofes (de Bolivia, del Perú o del Paraguay principalmente).

En la actualidad, la noción de racismo ha ampliado sus significados y ha desplazado su foco en lo biológico para poner énfasis en lo cultural y en la nacionalidad: hoy en día la palabra racismo es usada para describir la discriminación por motivos socioculturales apoyados en características visuales.

Los principales grupos que aún son víctimas de las prácticas racistas son los pueblos indígenas, las personas afrodescendientes y africanas migrantes, la población migrante de países limítrofes y la proveniente de Asia, la comunidad judía y musulmana, entre otros.

Según el Mapa de la Discriminación en Mendoza, un estudio realizado en 2013 entre la UNCuyo y el INADI, los grupos que encabezan la mayor percepción de discriminación en la Provincia son: las personas en situación de pobreza y los migrantes de países limítrofes y el ámbito donde más se percibe discriminación es la escuela.

Como conclusión se puede afirmar que en nuestro país y específicamente en Mendoza, si bien afortunadamente no vivimos en un contexto de conflicto religioso, étnico o cultural profundo como en otras partes del mundo, no podemos desconocer que estas prácticas racistas son una realidad cotidiana y habitual.

Es urgente un compromiso de toda la sociedad en reconocer el problema y abordarlo y específicamente de los todos los organismos del Estado de definir políticas públicas concretas, en el ámbito educativo principalmente, para avanzar hacia una Mendoza que viva bajo el paradigma de la interculturalidad y el respeto a la diversidad en todas sus formas.

Las prácticas racistas, en cualquier ámbito (laboral, educativo, vía pública, diversión nocturna, etc.) constituyen actos, hechos u omisiones discriminatorias y es necesario que aquellas personas que las sufren realicen las denuncias y consultas para así poder, desde el Estado, tomar conocimiento, investigar y accionar oportunamente.

Daniel Di Giuseppe

Delegado en Mendoza

Instituto Nacional contra la Discriminación

la Xenofobia y el Racismo.

Ministerio de Justicia y DDHH de la Nación.


* Consultas/denuncias por discriminación en INADI: 0800-999-2345 (24 hs).

Delegación INADI Mendoza: Peltier 50 local 3, Ciudad de Mendoza. (0261) 4243182. De 8 a 16 hs.