Opinión
Discriminación
Ernesto Sanmartino fue un diputado radical de la década del '40 que promovía el voto calificado en las urnas. Según la posición económica y los estudios realizados, el sufragio valía más. Además, a los votos peronistas de aquella época los llamaba el "aluvión zoológico".
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En mayo del 2016, otro radical -Gonzalez Fraga- que fue candidato a vicepresidente de Ricardo Alfonsín tuvo una discriminación en lo económico y dijo: "Le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar autos, plasmas, motos o irse al exterior".
Y para no ser menos, Gabriela Michetti dijo que "la calidad de vida de los últimos diez años era una mentira no podía durar". ¿Entonces por qué le prometieron al electorado que le iban a mejorar el estándar de vida, si en seis meses redujeron el poder adquisitivo y aumentaron la desocupación en forma alarmante?
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La distribución de la riqueza fue siempre una pulseada entre los distintos sectores de la economía y si no pregúntele a Shell cómo les va con el ministro Aranguren y cómo le va al pueblo con el gas, la electricidad, la nafta y el gasoil. La mentira para captar votos no le hace bien a la democracia.
Hector Antinori
5.471.521

