Presenta:

Opinión

Justicia rápida en los procesos de Familia

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

 A Mendoza le cuesta liderar procesos. Más bien nos hemos acostumbrado a esperar a que los prueben otros para ver cómo les va. Complejo de inferioridad, inseguridad o cualquiera sea que se trate la causa real, debería ser análisis de otros. Pero viene al caso citarlo como marco de este artículo que viene a promover un proceso inminente y que implica la llegada de la oralidad de los juicios de la Justicia de Familia.

A partir de ahora, Mendoza tratará de avanzar algunos años perdidos en materia de rapidez en la resolución de este tipo de conflictos. Serán orales los juicios que hasta ahora estaban marcados por la burocracia interminable de presentaciones formales, algo que está previsto en la Ley de Niñez y Adolescencia de Mendoza (6354) desde hace 20 años.

 Aun hoy, en la mayor parte de la Justicia, así se maneja una causa: papeles que van y vienen (pedido para que se fije fecha de declaración de testigos, para que el juez pida a las partes que presenten sus alegatos o bien para que dicte sentencia, entre otros tantos) con pocos miembros del proceso poniéndoles el oído a víctimas y victimarios y guiados por códigos y jurisprudencia, como si la humanidad pudiese resumirse en un cúmulo de experiencias de otros.

Así, ahora se trabajará como prueba piloto, en forma oral en dos de Juzgados de Familia a la espera de que la experiencia se extienda al resto. Abarcará entre otros, a casos de divorcio, otorgamiento de alimentos, derecho de comunicación de padre e hijos no convivientes, cuidado personal de los hijos (lo que antiguamente se denominaba ¨tenencia¨), adopciones, otorgamiento de tutelas o curatelas, procesos de división de bienes, por citar algunos de los tantos juicios que dilucidan en las familias.

Bienvenido el inicio de una nueva etapa, que habrá que acompañar con las medidas complementarias, adecuaciones administrativas y formalidades que resulten necesarias de modo de no admitir un fracaso.

Ya se ha dicho una y mil veces que "una justicia lenta no es justicia" y es por ello que, con la llegada de la oralidad a las causas de Familia, se abre toda una esperanza de que haya justicia, de una vez por todas y en forma completa, con la presencia de un juez de familia proactivo, quien con celeridad, solucionará los problemas que la familia ha tercerizado en él, cumpliendo a su vez con los mandatos del nuevo Código Civil y Comercial, en vigencia desde agosto de 2015.