Opinión
Más allá de las grietas
Me pregunto a veces, solo a veces, porque soy un agradecido de la vida y uno a recorrido un largo camino y distintos países y paisajes y a la vez conociendo esa gente hermosa que habita en todos los lugares del planeta, cómo podemos estar viviendo en un país tan enfermo?
Los dimes y diretes políticos los se; los motivos porque llevamos 200 años de desencuentros, no es un secreto para nadie, aunque muchos prefieran ignorarlos o cambiar la historia según sus intereses o creencias. Supongo que si la Argentina estuviera ubicada en algunos lugares de África o Medio Oriente, viviríamos en una guerra civil y todos contra todos, imperialistas contra talibanes o cualquier mote que le quieran poner.
Un país en donde pueden vivir tranquilamente 600 millones de habitantes; hoy producimos alimentos para 400 millones y hace décadas que mueren niños por desnutrición. Pero claro, cada uno se aferra a su bolsillo y con una mirada vacía, pero intensa en su egoísmo, solo tira para su lado y que los demás se jodan, mientras no nos toquen la billetera.
Todos hemos vistos fotos de niños africanos en donde parecen que usaran los huesos por arriba de la piel; todos sabemos la pobreza en que está sumergida Haití y varios países latinoamericanos, pero preferimos aferrarnos a nuestros pequeños intereses, en nombre de nuestros derechos, pero claro, olvidando que somos parte de un mundo globalizado y consecuentemente por cada derecho tenemos una obligación.
Me da pena recordar el destino del padre de la patria, o el final de Manuel Belgrano y también me duele el suicidio del Dr. René Favaloro, multiplicado su dolor por la impotencia de no poder ayudar a los demás. Y en estos últimos años, en el enfrentamiento fraticida; la negación de parientes, amigos y conocidos porque piensan distinto y alguien, sin pensar quizás en el éxito de su idea, nos hizo creer que nos dividimos en blancos y negros; en compañero o camarada y enemigos.
Los argentinos, campeones morales de todo, no tenemos términos medios y a pesar de la licencia de talento de Roberto Fontanarrosa, con respecto a las malas palabras, insultamos con odio y desesperación a quién se atreve a disentir.
¿Alguno se a puesto a pensar, por ejemplo, en el tamaño que tiene Japón y cuantos millones viven en esas islas y a pesar de ello, tienen los sueldos más altos del mundo?
Se les ocurrió meditar como el año pasado Suecia cerró 4 cárceles y Holanda 19. No, pues deberíamos hacerlo y aprender el por qué. También debemos plantearnos la actitud de la Unión Europea antes los inmigrantes que llegan porque su país está en guerra y en donde distintos países europeos también intervienen. Esos países, que llenaron América de inmigrantes y fueron recibidos con los brazos abiertos y aquí no solo empezaron una nueva vida, sino que dejaron atrás el hambre y las matanzas.
Quizás deberíamos aprender quién fue Felipe Varela, el único de los caudillos no reivindicado de la Argentina; pero además también era el único que tenía en claro las ideas de San Martín y Bolivar sobre la libertad de América Latina; el que hizo desertar al ejército de Urquiza para no intervenir en la "guerra de la triple alianza" contra el Paraguay de los Solano-López. Quizás deberíamos leer varios de los discursos de ese mendocino notable y alumno preferido de Albert Einstein, el Dr. Enrique Gaviola, o repasar la carta de Juan Bautisa Alberdi de 1814, mientras escuchamos el tango "Cambalache", compuesto allá por la década del 40 por el gran Discepolín.
Quizás deberíamos pensar un poco más en nuestros padres y su legado y de paso, pensar en el futuro de nuestros hijos, no con la corta visión de la posición económica, sino que lugar les vamos a dejar para vivir. Pero hoy nos interesa el hoy y cuando los científicos dicen que dentro de 50 años, las ciudades costeras estarán bajo el agua, ni siquiera los escuchamos, porque en realidad nos importa un carajo nuestros hijos y nietos.
Nosotros somos los importantes, nosotros tenemos los derechos; nosotros somos el ombligo del mundo; nosotros nos merecemos los mejor, porque somos los dueños de la verdad y mientras el tiempo pasa, los niños siguen muriendo de hambre mientras exportamos miles y miles de toneladas de alimentos, porque de eso vive el Estado, que de paso y con nuestra incongruencia natural, tenemos tiempo para putear a los productores, como los referentes políticos de Estados Unidos que reniegan de los inmigrantes, pero sin ellos no tendrían quien levante las cosechas, ni limpien los lugares donde comen o cagan.
Los grupos neonazis que agarran a cadenazos a los "sudacas", que son los que hacen los trabajos pesados. No pensamos en nada de eso, porque estamos convencidos que las distancias geográficas crean límites o muros, olvidando que el mundo es redondo y además globalizado. Tuvimos héroes para lograr la Patria, tuvimos ciudadanos empeñados en crear la Nación y nosotros que debíamos construir La República, fracasamos.
La respuesta la sabemos todos, quien pretenda ignorarla, es porque no se atreve a ver la realidad y cual es el verdadero gen argentino.