¿Quién le dice "patotero" a quién?
El repudio a la violencia como recurso no tiene atenuantes: es repudiable siempre, cuando el sistema democrático esté vigente y existan los caminos (al menos) institucionales para dialogar.
Por ello los sucesos del fin de semana protagonizados por gremialistas y espectadores del Hipódromo no tiene segundas explicaciones: unos intentaron copar un espacio público por la fuerza y otros, desalojarlos de allí por intermedio de una escalada de violencia.
Antes, la dirigente sindical Raquel Blas ejerció su derecho a protestar y desfiló en el Carrusel de la Vendimia exhibiendo, sin que nadie se lo impidiera, sus reclamos al gobierno, como lo ha hecho también con gestiones anteriores.
Sin embargo, al llegar al palco oficial insultó a un ministro nacional y a otro provincial. A Rogelio Frigerio le arrojó una pancarta. Lo trató de "puto", en una agresión verbal que denota homofobia, por otro lado.
Hay que dejar en claro una serie de cosas, para evitar un crecimiento de la violencia en los reclamos.
En primer lugar, definir si es un recurso al que se llega en forma estrictamente necesaria, como única opción, o no. Y si están cerrados (o no) todos los otros canales de expresión.
Pero sí está en evidencia que no se puede arrojar la piedra y esconder la mano. Tampoco, que se puede agredir y victimizarse, aludiendo una situación de víctima "del Estado y de todos" y luego, reclamar que los violentos son "los otros", solamente.
Parece una página de manual de primaria, pero vale la pena recordarlo: individualmente tenemos derechos, pero en su contorno está el de los demás, que merece el mismo respecto que el nuestro.
También hay deberes. En ese equilibrio de derechos y deberes transcurre algo que es la vida en el estado de Derecho, la mejor forma de vida que hemos hallado, hasta ahora, en sociedad y la dicta una especie de "biblia" que debe respetarse, como es la Constitución.
Si esa norma básica la incumple el Estado, estamos ante una flagrante violación de los derechos humanos y merece una condena, replanteo y reversión de la situación. Y si alguna persona o grupo transgrede ese marco, también, cada uno en su justa medida. Para determinar esto último las sociedad logran acuerdos básicos: su legislación.
Las imágenes de esos momentos:

