Opinión
Un intendente impresentable
Ya se sabe desde hace tiempo. A no ser por lo trágico de la situación para los que allí viven, Santa Rosa bien podría ser el Macondo que relató Gabriel García Márquez en "Cien años de soledad2.
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Y su intendente, Sergio Salgado, alcanzó ribetes de figura impresentable.
El Fiscal Especial Santiago Garay terminaría imputando al jefe comunal de Santa Rosa por al menos media docena de delitos, producto de dos investigaciones en su contra.
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La primera, y la más grave, por haber librado al menos 400 cheques sin fondos y sin respaldo administrativo de la comuna, al menos en la mitad de ellos. Y la segunda, haber cobrado estacionamiento en La Salada a nombre d ella municipalidad cuando todo el mundo sabe en Santa Rosa que esa recaudación iba a parar a manos de funcionarios comunales.
En la primera de las causas, la trama es sorprendente. La Justicia detectó que el intendente libró alrededor de 400 cheques sin fondos y que la mitad de ellos no tenían el correspondiente asiento administrativo.
Y es más: Garay detectó que al menos 30 cheques pasaron por una financiera en dónde habían sido cambiados por un valor inferior al monto establecido.
Cuando la Fiscalía contactó al dueño de esa financiera, situada en Mendoza, la sorpresa fue mayúscula. Había sido el intendente en persona quien había ido a cambiar esos cheques.
Se estima que el monto de esta maniobra no baja de los $3 millones y además ni uno solo de estos 30 cheques tiene el asiento correspondiente en el municipio.
Por esta investigación, Salgado sería imputado al menos por los delitos de malversación, administración fraudulenta y peculado.
La otra causa tiene que ver con la denuncia que públicamente realizó hace poco más de un mes Jorge Castillo, el dueño de La Salada, para sacarse de encima una deuda por tasas municipales por más de $2.000.000.
El controvertido empresario prendió el ventilador y acusó al intendente de haber acordado hace dos años "de palabra" con él, la eximición del pago de tasas a cambio de la concesión de la playa de estacionamiento del lugar.
"Yo debo dos millones, pero la municipalidad recaudó diez millones con el negocio de la playa", reveló el grotesco personaje de la venta informal de ropa ante una comisión investigadora del consejo deliberante santarrosino.
Nada de esto quedó firmado a través de un convenio o fue ratificado por una ordenanza. Pero la municipalidad hizo su negocio, o al menos eso hicieron algunos de sus funcionarios.
Como parte de esta historia de verdadero realismo mágico Salgado sería imputado por el delito de exacciones ilegales y un concejal de la oposición, el demócrata Antonio Ponce, aseguró en su momento ver como varios directores de la comuna fueron los encargados de cobrar el estacionamiento en La Salada, entregando a cambio tickets "con florcitas".