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Opinión

La cana: el grupo de choque de Cambia Mendoza

Una interna de hace tiempo en la fuerza policial que pecha cuando encuentra la fisura y la coyuntura política.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Si así van a plantear la transición, así será la bienvenida. “Rompamos todo” puede que sea una consigna de una banda de rock o de algún grupo de choque anarco, pero que lo lleve a cabo la cana es una señal fuerte, sospechosa y tendencial sobre cómo se ha propuesto la oposición entrar al nuevo gobierno que todavía no asume. El problema es que pareciera que ya asumieron y así se manejan en esa confusión donde hay un gobernador en funciones que se llama Paco Pérez. Si la idea es romper todo para mostrar el descontento y la bronca, pues con la cana jamás estaré. 

Es simbólico. Los diarios y la televisión lo muestran y el descrédito se acrecienta. No se bancan la transición. Esa es. No quieren asumir costos cuando lleguen en diciembre. Hay un problema financiero grave en la provincia, eso es real. Pero que el grupo de choque de la oposición sea la cana es cuanto menos antidemocrático. Seguro se harán los pelotudos. Y dirán que es un reclamo legítimo de los policías retirados y sus familiares. Si ese accionar lo hiciera un grupo de gente humilde, la prensa (el nombre prensa es perfecto, prensar, apretar) se hablaría de otra manera. 

Ha pasado. No me lo invento. La oposición juega a dos puntas en la coyuntura electoral: por un lado manda los emisarios que fiscalizan cada oficina como sabuesos. Buscando el cuerpo del delito o las pistas para llegar a él. Por otro, la articulación con los que pueden generar este tipo de hechos. Esta “protesta” de la cana es una protesta reaccionaria, antidemocrática e hiperbólica de la Unión Democrática Mendoza. Como no logran que el actual gobierno provincial se arrastre a los pies de la soberbia radical, mandan a los violentos.

Hoy son canas, mañana no se sabe. Una interna de hace tiempo en la fuerza policial que pecha cuando encuentra la fisura y la coyuntura política. Bien, la encontraron de la mano de las bravuconadas de los que van a asumir. Y como no tiene sectores populares organizados, los que ganaron desde la bronca y el odio, se vinculan con lo peor. La violencia de la patoteada policial. Deberían al menos los medios y sus periodistas, y otros organismos y partidos expresarse rotundamente en contra de este tipo de prepotencia. Los que rompen todo no consiguen así los objetivos. 

Es un escenario montado para que nos comamos el circo. Piden institucionalidad y actúan como paramilitares. Se cagan en la institucionalidad, y los spots bien podrían metérselos en el culo. Y sino que pongan la cara y no sean hipócritas y acompañen a la policía retirada a romper la casa de gobierno. Si hay silencio hay complicidad. Los heridos ahora sí, somos todos estimados republicanos. Se manejan con la resaca y no advierten que cuando sean gobierno, y ajusten, arderá Mendoza.