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Opinión

¿Dónde está el kirchnerismo?

"El kirchnerismo y Messi se han diluido. Están, son un reservorio del talento y la brillantez", escribe Padilla en esta columna.
Foto: La Cámpora
Foto: La Cámpora

Para empezar, se me ocurrió esta pregunta, la del título. Es una pregunta que me ayuda a arrancar con el texto porque luego de los resultados de las elecciones en los últimos meses, creo, es una pregunta para hacerse. Para compartir. En las grandes capitales y provincias importantes el kirchnerismo perdió. Más menos, cerca o lejos, el kirchnerismo puede decirse que ganó exclusivamente en Tierra del Fuego. Bueno…si queremos le sumamos Salta y La Rioja, más peronistas que otra cosa, provincias chicas que no mueven la aguja electoral nacional, más allá de las fotos que sirven cuando se gana. Santa Fe, Córdoba, Mendoza y la CABA son las que valen en términos de tracción de votos. Está bien, son elecciones provinciales y eso no significa el traslado automático a la nación. Peeeerooo… marcan. Van mellando. Multiplica el efecto anti. La verdadera o la definitoria será la nacional en octubre. Con Scioli y Macri.

En ese marco, en esa proyección de escenario entre dos candidatos que representan dos proyectos polarizados, el kirchnerismo, quedará diluido. A muchos puede molestarles esta afirmación pero los números son contundentes. Como los penales contra Chile, con Messi, únicamente, no se gana. Con un Messi desganado, menos. Se me ocurre la analogía de Messi con el kirchnerismo. Agarrada de los pelos si quieren. Es más, yo me agarro de los pelos primero y luego escribo, más calmo. Messi es el mejor del mundo. El kirchnerismo lo sería también en tanto se muestra como la pureza de lo ideológico y político que desde hace doce años ha marcado la diferencia en la argentina. Más o menos el mismo tiempo que Messi lleva levantando trofeos como mejor jugador del mundo, de la copa del mundo, de la copa europea, de la copa américa. El kirchnerismo levanta copas como un jugador brillante, pero le escapa a lo colectivo a veces, en términos de armado político.

Los logros del proceso en estos doce años son indudables para los sectores populares pero lo cierto es que el kirchnerismo juega hace tiempo en un equipo que se llama Peronismo. El kirchnerismo puso incomodo al peronismo desde que Néstor saliera a jugar a la cancha como un desconocido y la descosiera. El problema somos los que depositamos en Messi la gloria o la derrota y le cargamos las tintas. Yo lo he hecho más de una vez, digo…para hacerme cargo de entrada. No me gustan las estrellas. Me gusta el cielo estrellado. Me parece que los que le hacen mal al kirchnerismo son los propios kirchneristas. “Messificados, los kirchneristas se han messificado”. Ustedes verán la relación. Pero el tema es el equipo. El equipo es… bien, mejor me tomo un mate largo. Paro, me fumo un pucho y pienso un rato. Le doy aire a la reflexión.

La bronca. Pienso en la bronca. Bronca que yo he tenido por perder en Mendoza las elecciones. Bronca por perder la final en Chile contra los chilenos. Bronca por tener a Messi y al kirchnerismo y no ganar. La culpa. La subestimación. Chile, la gente que vota. Es una contradicción. Admito tener contradicciones porque no me caben los discursos justificatorios. A veces me salen a mí. Pero la verdad, hay que mirarse al espejo. El kirchnerismo y Messi se han diluido. Están, son un reservorio del talento y la brillantez. Pero… ¿y con eso? No sé…quiero tratar de pensar más. De pensar o buscar nuevos modos de pensamiento. Clarín, la oposición, todos ellos son lo que sabemos. Pero no basta explicar derrotas con eso. El árbitro y Martino no son los chivos. Jugamos mal. ¿O no?

Recalde en Capital Federal, Carmona en Mendoza, La Cámpora, Rossi, Filmus, los puros. Los segundos, los terceros, los que… no sé. Estoy tirando al voleo. En Mendoza, el kirchnerismo casi que no puede hablar, al igual que el ciurquismo. Todo es un quilombo. Se están acomodando en sus futuros. ¿Y quién construye? Miren: pierdo a veces la paciencia. Aquí los que construyen son los anónimos. Muchos militantes anónimos. ¿Dónde está Guillermo Carmona? ¿Qué dice, que hace, que va a hacer? ¿Construirá más allá de sus salidas personales, comunes ya en todos estos años?

La Cámpora Mendoza. Ilardo, Sagasti. Una pareja. Los que manejan La Cámpora. ¿Decapitarán a los que no piensan como ellos? ¿Nos quedamos todos callados? ¿Ese es el mensaje? El silencio. Quedarnos callados. Acusarnos. Por abajo. Todo esto irá decantando. Scioli será la esperanza de los más puros. Esos que negaban a Scioli, lo defenestraban, lo crucificaban, lo ponían del lado de Macri, lo desideologizaban, lo mataban. Y a quienes cuestionábamos algo, nos trataban de conservadores, panqueques, traicas.

El kirchnerismo, ya lo he dicho en muchos otras notas, se debe una autocrítica profunda. Por empezar: la soberbia de los que se las creen saber todas (como Messi). Y yo me considero kirchnerista. Y yo me tendré que hacer cargo también de esa autocrítica como columnista. Hemos sido soberbios. Y eso nos ha hecho tapar muchas veces el bosque luminoso de los logros. Logros que son… peronistas en última instancia.

Van a chuparle (…) a Scioli todo. Porque ahora, más allá de la imagen de la presidenta que se va y acompaña, el candidato es Daniel Osvaldo Scioli: el alien bueno.