Presenta:

Opinión

Economía: Dos escenarios indeseados

Mendoza, mucho gasto y mucha deuda. Y vuelve el juego dólar-tasas.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Obviamente que un año electoral tenía que ser turbulento para la economía, pero a la estanflación se le han agregado un par de escenarios indeseados que hacen que todo sea más complicado.

Mendoza tiene su escenario propio, que puede resumirse así: las cuentas públicas están que arden, el gobierno saliente no sabe bien qué hacer, el gobierno entrante no puede hacer nada desde el punto de vista práctico, y para el traspaso de mando falta todavía muchísimo.

Por lo menos en estos días hemos tenido un avance, que es el reconocimiento de que la deuda pública está en alrededor de $ 5.700 millones. Algo es algo, aunque sea un muerto difícil de explicar. Porque otro resumen de lo que pasó en los últimos años puede expresarse más o menos así: nunca se gastó tanta planta y nunca nos quedó tanta deuda administrativa, sin que hayan mejorado sustancialmente la infraestructura, la salud, la educación, la seguridad o lo que se quiera poner detrás. Ha sido una administración de revoleo de cheques, de patear los problemas, y ahora estamos justamente ahí: los problemas aparecen todos juntos, el timonel actual dice un día una cosa y otro día otra, y al próximo le faltan meses para hacerse cargo del timón.

Chau primavera

El otro escenario, el nacional, también se está retobando a los deseos del gobierno: en vez de haber una primavera de consumo, hay una primavera para el dólar.

El escenario para el gobierno era que cuando entraran al mercado los pesos de las paritarias y el aguinaldo, los argentinos se iban a volcar al consumo. Pero no: se volcaron al dólar, “ahorro” o “blue”. O sea, al dólar posible, porque como sea preserva mejor los ahorros.

Falta una semana para que termine el mes y ahí se podrán hacer cuentas redondas, pero el dólar ahorro ya es record irreversible y el “blue” terminará, tal vez, un 10% arriba. La amenaza es tan clara que el gobierno subió las tasas (no mucho) para que en vez de ir al dólar vayan a los bancos, pero en todo caso el efecto sobre la “primavera” es el mismo: no van al consumo.

Quedan las proyecciones, que no son muy alentadoras, porque el registro de los últimos años muestra que en el segundo semestre se liquidan menos dólares por exportaciones y, además, la emisión se acelera. Como en un año electoral es difícil que un gobierno emisor deje de emitir, es probable que nos entretengamos bastante con el juego dólar-tasas, mientras Scioli y Macri ajustan sus discursos a lo que dicen los diarios y las encuestas.