Opinión
El desprecio de Lanata al canal Acequia
No constituye una novedad que el ventrílocuo de Magnetto, el periodista recuperado por la corporación más mafiosa del país, salga a despreciar una voz estatal, inaugurada hace poquito más de una año, en el marco de la nueva Ley de Medios. No es novedad pero si es noticia porque a partir de la crítica irónica de la presidenta Cristina Fernández sobre las cinco nominaciones al Martín Fierro que obtuvo el canal provincial Acequia, de las cuales no gano ninguna, tirándole la pelota a Aptra, quienes deciden y bendicen; los medios, se agarraron de ello.
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Como no tenían mucho para decir, más que repetir las mismas críticas hacia la visita de la Jefa de Estado a la provincia el miércoles pasado, se la agarraron con este tema. Y lo viralizaron. Lanata debe tener 300 Martín Fierro, como los tiene Mirtha, como los tiene Susana. Como los tienen los que son ungidos por el poder de los que miden la vara. Pero Lanata fue más allá de los dichos de la Presidenta y se metió con un canal local, estatal, se metió con su nombre, despreciando su nombre, ninguneando lo que significan las acequias en Mendoza, un patrimonio local indiscutible.
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Cayó en el desprecio, cayó en lo que es él como periodista, un despreciable. Lo raro es que nadie haya salido a criticarlo a Lanata. Nadie de ningún medio local, ningún político mendocino, ningún periodista del medio. El silencio. Subir la noticia de lo que dijo Lanata es un paso de una posibilidad. Pero… ¿quién le hace la crítica al despreciable que desprecia? Periodistas y políticos guardan la compostura porque Lanata habla a través de. Y aquí, los pichones de Lanatas que escriben en espectáculos u opinan de política se quedan callados. Omiten, asienten. Se cagan. Tienen miedo.
Lanata es un lacayo y un cipayo. Y eso puede ser discutible para muchos, eso lo digo yo, porque lo pienso y tengo posición política definida. Pero el desprecio hacia una provincia, a un canal que es en definitiva una nueva voz para los mendocinos, debería movilizar las venas de los que parece no tienen sangre.

