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Opinión

Carta de un hincha tombino a los lasherinos

Hay que estar en la piel para entender este momento. En la piel del hincha de Huracán Las Heras.
Foto: Fernando Martínez / MDZ
Foto: Fernando Martínez / MDZ

Hay que estar en la piel para entender este momento. En la piel del hincha de Huracán Las Heras. Algo intransferible, dirán. Es cierto. Nadie puede sentir lo que siente hoy el hincha lasherino. Pero se los puedo decir, como contrincante en miles de tardes nubladas, secas, lluviosas, o con soles que acuchillaban. Como hincha del Tomba se los puedo decir porque la viví. 

No es petulancia, no. Al contrario, es empatía con ese sentimiento. Jugar contra un grande, tal vez el más grande, hoy una empresa que escupió a un candidato a presidente de la nación, un empresario como Macri, es un gran desafío que te hace más grande. Te lo digo como hincha del fútbol. Como verdadero hincha de la popular, donde estamos los que la sufrimos, en las buenas y en las malas, incómodos a propósito, metidos en la manada, gritando y cantando aunque truene, llueve o tiemble.

Nos hemos enfrentado más de un millón de veces. Recuerdo sobre todo los partidos de la Liga Mendocina de Fútbol. Allí estuve, en el Gambarte de local o en la cancha de ustedes. Fui muchas veces a la cancha de Huracán Las Heras de visitante: a ganar, a empatar o a perder. Las más de las veces nos cagaron a piedrazos pero bueno, eso pasaba de ida y de vuelta. Eran épocas de futbol de barrio y la violencia era de otro tipo. Era, pero no como ahora. Se alentaba más que otra cosa. Nosotros tuvimos la suerte de llegar a primera y esas cosas que todavía, cuando me acuerdo, pareciera no hubieran ocurrido de verdad. 

Hoy son ustedes con esta oportunidad. La oportunidad de un encuentro con la pasión en caravana. Como los gitanos migrantes. A otras tierras a buscar vida nueva. Memorables tardes lasherinos. Aquellas, en canchas de tierra y chipica. Los hemos puteado y nos han puteado. No podemos negar que ustedes no nos quieran y que nosotros tampoco a ustedes, futbolísticamente hablando. Cuestiones de barrios, de departamentos, de boludeces. Pero hoy, la verdad, comparto la emoción que ustedes sienten, y quiero que ganen, que ganen como sea, por medio gol o con un cuarto de gol pero que ganen. 

Yo recuerdo que los alenté desde mi casa, escuchando la radio, cuando jugaron contra San Lorenzo en Río Cuarto. Una semi final por el Nacional en los ochenta. Y que perdieron por penales, si mal no recuerdo. Ustedes son un pueblo. Y hoy, como hincha del Tomba y de la popular de siempre, añorando esas épocas en que nos enfrentábamos a la siesta, quiero que les vaya bien, y sean felices. Ellos son millonarios de felicidad, les sobra. Y ganar es, para el que las tiene todas, una costumbre. Fuerza globo, que la disfruten. Abrazo