Opinión
Los dueños de Mendoza versus la Mendoza que trabaja
Fue un encuentro entre los dueños de Mendoza (una buena parte de ellos) y sus candidatos.
En ellos la palabra "Mendoza" aparece como expresando una unidad de intereses que no es real, se refieren a "su" Mendoza.
Los dueños de Mendoza la saquearon y la violaron. Son los grupos económicos que supieron enriquecerse a costa de subsidios, excepciones impositivas, dudosas licitaciones y fraudes bancarios contra el Estado. Una clase social que ha parasitado a la sociedad mendocina, la que trabaja.
La crisis de la vitivinicultura no hace más que constatar el fracaso de esa burguesía dueña de las grandes bodegas, acopiadoras y tierras que negrea a los obreros y pone de rodillas a los productores chicos y ya no sabe qué hacer con el vino, pero sí sabe cómo operar sobre los sucesivos gobiernos para que continúe el festival de subsidios directos e indirectos. Un barril sin fondo que se traga el esfuerzo de la Mendoza que trabaja.
Los industriales, con IMPSA a la cabeza, y otros grupos contratistas constantes de la Obra Pública no se quedan atrás en materia de fracaso como factor de progreso. Luego de enriquecerse con el dinero público y "llevársela en pala", sin aportar nada a la provincia, deciden que es hora de reestructurar su producción echando trabajadores. En épocas de vacas flacas "socializan" la caída de la rentabilidad con suspensiones y despidos.
El parasitismo e inoperancia de la clase social dueña de Mendoza nos ha dejado sin matriz productiva. Frente a esto, cada vez más sectores de esa clase social ven con simpatía lo que es un salvavidas de plomo: la megaminería. Prestos y presurosos, los representantes políticos de los dueños de la provincia retoman el impulso a iniciativas incompatibles con el cuidado del agua, el medio ambiente y la salud de los mendocinos. Algunos de éstos, como el Ministro Zandomeni y los diputados cornejistas Parés y Kerchner, lo hacen en carácter de funcionarios públicos que viajan a la lejana Macedonia por convite de pulpos mineros extranjeros que vienen por todo. La Mendoza que trabaja no lo permitió en el pasado y va a dar batalla ante las nuevas embestidas.
Es el negocio inmobiliario, parasitario por excelencia, el que ha progresado ferozmente. Los altísimos precios de las propiedades y alquileres establecidos por los dueños de Mendoza por un lado, y por otro la desinversión estatal, la imposibilidad de acceso al crédito, la precariedad laboral y la miseria salarial de la Mendoza que trabaja, ha llevado a la mayor crisis habitacional de la historia de la provincia, con 150 mil familias sin vivienda propia.
Las elecciones del 21 de junio representan una posibilidad para clarificar y polarizar en términos políticos esta pelea de fondo entre las "dos Mendozas", la que trabaja y la que se adueña del trabajo ajeno.
El PJ gobierna en función del rescate al capital parasitario, con 40% de trabajadores en negro y salarios que en promedio no cubren ni la mitad del costo de una canasta familiar, sin inversión en salud, educación ni obra pública. La UCR macrista plantea continuar y profundizar esa línea ajustando los gastos del Estado, pero no los vinculados al rescate al capital y los negociados corruptos de las licitaciones, o el pago de la deuda provincial usuraria y de origen ilegítimo, sino los "gastos" salariales de maestras y enfermeros. Las bravuconadas contra las paritarias y la directiva de Ate apuntan en ese sentido.
Mientras Cornejo y Bermejo rinden examen ante sus mandantes, el Partido Obrero ha relanzado la campaña electoral del Frente de Izquierda con planteos políticos que dan salida a las necesidades populares. Defender el trabajo y el salario. Terminar con los negociados en la obra pública y poner en marcha un plan integral para resolver la crisis habitacional. Proteger la salud y la educación pública frente a los avances privatistas, mejorando las condiciones laborales. Poner los recursos del Estado para garantizar los derechos de la mujer.
Nos postulamos para continuar y profundizar el trabajo legislativo de un año, que se caracterizó por su vínculo directo con los sectores populares en lucha y ser un factor en su organización. Contra los dueños de Mendoza y sus políticos, en defensa de la Mendoza que trabaja.