Opinión
El peronismo golpeado se levanta
No me voy a hacer el distraído. No voy a ocultar ni hacer silencio oceánico sobre la interna peronista. El lunes pasado escribí una columna de opinión sobre “La soberbia radical” en alusión a la eufórica puesta en escena anticipada de “Cornejo Gobernador”. Dije allí lo que tenía para decir. No voy a redundar sobre ello ni pienso contestarle al Concejal César Cattáneo, el vocero de la torpeza. Solo debo decir ahora: ¡Gracias Alfredo!
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Gracias: porque a raíz de la torpeza del candidato a gobernador electo por la Unión Democrática (reitero: can-di-da-to a Gobernador, no Gobernador) a los que adherimos al peronismo en todas sus variantes, nos hizo un favor. Nos dio una mano. Su torpeza quedó al desnudo para miles y miles de mendocinos. Y sus agravios hacia el gobierno, sus exigencias y su estilo prepotente quedaron al desnudo. No hay desnudez en la soledad. Uno queda al desnudo cuando otro lo ve. Y esa desnudez épica mostró la hilacha de los trapos con que se cubren las personas. Hilachas. Para ser gobernador hay que ponerse el saco el día en que se elige gobernador, no antes.
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Gracias: porque además le dio una mano a todo el arco peronista de la provincia, a pesar de los papelones que hizo el peronismo en algunos lugares. Y la prepotencia de aquella histórica noche del 19 hizo que en la mañana del 20, con los números puestos, uniera a todo el peronismo. Aún más de la unión por venir. Esa unidad se vibra por abajo hoy con entusiasmo porque 5 puntos de ventaja no dan para agrandarse ni sentirse derrotado de antemano. Pueden ser pan para hoy y hambre para mañana. O no. Tal vez la Unión Democrática gane el 21 de junio. Y aumente la brecha. Es una posibilidad. Pero ya no es la posibilidad excluyente.
Ahora voy al peronismo.
La campaña del peronismo en las PASO dejó mucha tela para cortar y mucho que desear. Hubo excesos debullyng al gobernador. Pegarle al gobernador en la campaña era pegarle a la fórmula hoy ganadora, Bermejo-Palau. Y se aprovecharon varias cuestiones de coyuntura: la debilidad de Paco Pérez por el ninguneo presidencial, su alineamiento con el sciolismo anticipado, y una especie de sensación de derrota que circulaba en la militancia oficial. Carmona, agrandado por el apoyo de Cristina, visitado por los próceres en vida del kirchnerismo nuclear, no tuvo piedad, y aprovechó la circunstancia para darle guadaña en boca de los invitados especiales.Sabatella llegó a decir que Carmona-Naman eran "Néstor y Cristina en Mendoza", ¿un poco como demasiado no? Además, Mucho recurso nacional y sorprendente presencia en la prensa local. Eso benefició indirectamente a Cornejo (por algo los medios lo buscaban tanto a Carmona).
El Intendente de Godoy Cruz tenía todas a su favor: la macrimanía radical del momento, y medios de promoción ponderándolo. Micrófono abierto en todos los canales y radios. Mucha guita puesta en la campaña. Y encima, como regalito del cielo, el bastardeo a la formula oficial del peronismo desde adentro del peronismo. Carmona como el abanderado y Roby como escolta. Roby no tuvo casi prensa porque no tenía un peso. Por eso no influyó tanto como Carmona. De ahí los resultados de Roby. El tema es que la fórmula Bermejo-Palau se bancó el bastardeo y supo esperar. Y llegó la noche del 19 con la angustia de esas horas abismales. Carmona fue el que más salió en los canales de televisión a exhibir (con risas y aplausos) su performance. Gano muchos minutos de televisión y parecía que hablaba como portavozdel peronismo mendocino rescatado de las garras de Scioli. Pero los números al día siguiente fueron contundentes.
El espacio del carmonismo hizo una elección que no merecía gran festejo. Porque fue como un empate. Un empate hacia adentro. Con tanta bajada nacional y recursos, el espacio apuntaba a un 16, 17, 18 (678 –es un chiste-) por ciento. Aspiración entendible, más allá de haber militado mucho para ganar la interna. 11% por ciento no es poco. Da para negociar hacia el interior del peronismo. Pero tampoco fue la sorpresa. En la interna peronista a gobernador, al menos, no hubo sorpresas. Porque Roby, que esperaba mucho más, sacó un 5% digno como para empezar en la política. 40 mil votos. Pero nada más.
Bien…ganó Bermejo. Y lo que podía ser una hecatombe hacia el interior, por las miles de contradicciones ideológicas que navegan en los mares peronistas, ese 40% en la suma del FPV se potenció en entusiasmo. Y aquí entra a jugar la puesta en escena de Cornejo, anticipando su mandato, hablándoles a los mendocinos como si hubiera sido electo gobernador. El efecto fue muy impactante: Cornejo estaba asumiendo la gobernación y echando a Paco Pérez, prácticamente. Y mediáticamente, con los Graf en las pantallas que decían “55,7% Cornejo”, fue como una piña al mentón. Los peronistas, tirados al piso. El árbitro contando: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…peeero…llegó la mañana del 20. Y se levantaron todos los compañeros más unidos que nunca. Y Carmona y Bermejo y Roby más cercanos. Cruzándose llamados. Limando asperezas, ofreciéndose concordia.
Y en eso anda este peronismo errático mendocino, burócrata, plagado de dinosaurios, y también de jóvenes arribistas que, con la chapa de kirchneristas, su revolución pasa, no por cambiar el mundo, sino por cambiar el auto, la casa y el ropero. Peronismo golpeado en Las Heras por los errores de un ciurquismo relajado, por creer que tenía a las vacas atadas (la gente no es pelotuda y menos vacas), azotado en Luján por la inoperancia de un chupasirio como López Puelles que se olvidó…se olvidó de todo después de traer a Calle 13. Peronismo que sigueguerreando en Guaymallén por ochocientos votos miserables pero que definen el amor y el odio; empalizado en Alvear, preocupado en el Valle de Uco, celebrando en San Martín, Maipú, San Rafael y Lavalle (los azules ordenaditos). En fin. Un mosaico desarmado aún, presto a rearmarse de nuevo. La militancia, hoy, de pie. El combate no ha terminado y la pelea continúa. Ahora deberá esperarse qué hacen Cristina y Scioli. A mi juicio, deberían juntarse y apoyar la unidad del peronismo en Mendoza. Porque no se ha perdido nada. Solo hayuna tendencia, un ademán de los mendocinos que, tal vez, estén reclamando a través de la Unión Democrática, otras acciones. Autocrítica, más humildad, unidad y atención a los problemas que preocupan a todos en la provincia.
El boxeo es una metáfora, se entiende….no implica una guerra. En el boxeo hay reglas. Golpes permitidos y no permitidos. Es de la cabeza hasta los riñones. No más abajo. Y sin cabecear. Pero sobre todo hay rounds. Hasta ahora la cartilla dice que hay cinco golpes de diferencia. Pero no hubo ni habrá nocaut.
A veces el caído saca más fuerzas cuando tiene a la soberbia en contra. Y se levanta, toma aire aprovechando la cuenta del árbitro… y exhala todo el aire viejo. Y va…y va para adelante.