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Opinión

La Gran Campaña del Desierto

Se acabó. Llegó a su fin, por motivos de veda electoral, la Gran Campaña del Desierto.

Se acabó. Llegó a su fin, por motivos de veda electoral, la Gran Campaña del Desierto. Caciques lanzados a conquistar grandes y pequeños poblados dejarán a la suerte de la oscuridad, la decisión de los integrantes de las comarcas. Se terminaron los discursos y las behetrías. En todo caso, restos jeroglíficos resonarán en las memorias angustiosas de los caminantes hacia la oscuridad del cuarto. Se fatigaron las músicas para la plebe. Habrá silencio monacal hasta el domingo. En la Gran Campaña del Desierto todos blasfemaron contra otros profetas, profirieron: el escarnio y la viuda maldad de la lisonja. Cada uno con su dios, con su dios aparte. Mandaron de las sedes centrales cientos de generales, oficiales y suboficiales para el refuerzo. Mendoza, la del desierto y el extravío, decide las competencias el domingo.

La Unión Democrática

Hay unidad en la Unión Democrática. Una silenciosa, aún de cristal unidad contra el espanto. Chirrían los metales y cadenas. Suena a óxido maldecido la tos de las canillas de los bunkers. Las tradiciones de los unidos se han arrojado al gran canal del Cacique. Y allí van: los principios y los finales. Las partidas de nacimiento y de defunción de las simbologías que otrora dieron sentido a los legionarios. La fastuosa expedición para La Gran Campaña en el desierto no admite un solo rezo. Si hasta las cuentas de los rosarios han hundido sus últimos deseos en la fuente. No queda nada. No el vacío. Sino nada, queda. La Unión Democrática se ha formado tras un brote psico-químico. De un arrebato de Sed de Mal. Las formaciones de la UD están entrenadas para los látigos. Y en plena letanía, un olor denso a sangre. Desde el odio hacia la victoria.

El hormiguero peronista

Cuestionados los dioses del olimpo nacional y oficial, han caído todas las pestes sobre el hormiguero peronista. No hay perdón porque los dioses enfurecieron y el castigo y la pena son diarios. Hasta el último minuto, probando y ampliando el umbral del dolor del pagano. La infidelidad se paga. La negación anticipada ya fue vigilada por los guardianes acusadores. El que se adelanta pierde. El que se aferra.... se enriquece y emboba con los cantos de sirena. Ha caído una maldición sobre el pueblo peronista del desierto. Enfrente, la Unión Democrática babea la venganza. El domingo se sacarán los ojos en el interior del circo. Los que tienen leones no tienen gladiadores. Habrá toreos, rodeos ajenos y jaurías de una especie en extinción que saben que éste será su último combate, y, que del combate, se despide sin llanto.

La Izquierda

Un trotskismo internacional tardío ha recalado en el desierto. El nomadismo se toma su pausa y planta bandera en algunos caseríos. Canciones viejas de otras nostalgias traen letras traducidas al lenguaje de los nuevos desmemoriados. Vienen con atuendos. Se han pichicateado los rostros y los ropajes, tanto, que parecen un ex partido. El capitalismo les queda cómodo hoy para sus desplazamientos urbanos. Tienen afiches, nuevas consignas para la manada demográfica en una Mendoza torpe. Han hecho lo suyo. Han dejado la revolución en heladas aulas universitarias. Difuntos y fetiches bajo tierra. Son la novedad en La Gran Conquista del desierto, en esta Gran Campaña. Jóvenes, más guerreros, menos estropeados, podrán cambiar principios viejos por nuevos a condición de su extranjeridad en los párpados.

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Aúllan los lobos en las dunas…