Opinión
La malversación de las PASO
Desde la instauración de la Democracia en la Argentina mucho se ha discutido y en algunos casos avanzado, en la mejora de los mecanismos de selección de candidatos, en la búsqueda de más y mejor participación ciudadana.
En efecto, suele estar en el centro del debate aquí y en todos los países del mundo de qué forma se legitima la representaciónpolítica, teniendo en cuenta que junto a las Instituciones y al reconocimiento del Otro, son los pilares fundamentales del sistema democrático.
Soy de los que creen que a partir de la sanción de la Ley Nacional de Elecciones Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias, que rigen desde el año 2011 y que en nuestra Provincia están vigentes precisamente a partir de esta elección,inauguradas por las Primarias en Capital y en el departamento de San Carlos, hemos dado pasos sustanciales en la dirección correcta.
Básicamente el sistema de Primarias persigue como objetivo involucrar al conjunto de la sociedad en la pre-selección de candidatos hacia el interior de los partidos, suponiendo que eso obliga a los mismos a ofrecer los mejores candidatos para dicha elección. El sistema dota además de mayor legitimación a los que compitan en la elección general y mayor transparencia a uno de los aspectos más significativos, cual es la expresión de la voluntad popular.
Desde luego ningún sistema electoral es indiscutido o inmejorable. Y ciertamente no resuelve el tema más acuciante y la mayor carencia de la Democracia Argentina que es
la debilidad estructural de los partidos políticos y la reconstrucción de un sistema de representación partidaria que desde hace tiempo viene en caída libre y que termino de implosionar a fines del 2001.
Buena parte de los males que nos aquejan devienen de esa formidable debilidad. De la otrora centralidad de los partidos políticos y de su capacidad de articular y representar intereses diversos a esta realidad,de escasa o nula representatividad que deriva en un hiper-presidencialismo o en plazas y lugares públicos repletos de ciudadanos demandando sin nada y sin nadie que unifique y vehiculice ese reclamo.
Desafortunadamente las dos elecciones Primarias ya realizadas, y la presentación de listas para los 15 departamentos y los cargos provinciales en las Primariasde abril, no invitan a entusiasmarse con respecto a aquellos objetivos que enumeraba en el principio de esta nota y que perseguía la instauración de las PASO. Como si fuera poco, algunos efectos de la atomización de la representación política podrían verse agravados.
En efecto, me parece ejemplificador el caso de la elección a intendente en el departamento de San Carlos. San Carlos tiene 21.799 electores, emitieron su voto 17.047 ciudadanos, hubo allí 9 candidatos a Intendente, 28 listas de concejales, lo que dio por resultado la cantidad de 224 candidatos, es decir que cada uno de ellos, en el mejor de los caso, represento a 76 votantes. Como si estos números no fueran reveladores, el actual intendente y candidato a la reelección llevo 12 listas colectoras de candidatos a concejales, lo que significa que ni siquiera desde el gobierno logro mínimamente unificar los intereses de los habitantes del departamento de San Carlos. Salvo que alguien crea que en dicho departamento la realidad social, económica y política es tan compleja que necesita de tamaña cantidad de aspirantes a los cargos políticos públicos o que el funcionamiento del futuro Concejo Deliberante puede tener 28 proyectos distintos, se me ocurre que aunque el caso de San Carlos sea un extremo, estamos obligados a repensar la instrumentación de las Primarias Abiertas Simultaneas y Obligatorias, si es que aun creemos, como creo, que mejora los mecanismos de selección.
El desafío político por excelencia en la Argentina que viene es la reconstrucción de las instituciones de la democracia que incluye a los partidos políticos. La realidad de Mendoza que se replica en todos y cada uno de los pueblos de nuestro País, indica que los efectos devastadores de la crisis del 2001 no han disminuido. Construir una mejor Democracia es también mejorar la calidad de los partidos políticos. Estará en la capacidad de nuestros líderes revertir el camino que estamos recorriendo, que significa más anomia, y cada vez más desapego y lejanía de la sociedad de la cosa pública.
