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Opinión

Paco no fue Urondo ayer, ni Santuccione hoy

Padilla descula a La Cámpora y su decisión de abandonar el gobierno provincial, distanciados de Francisco Pérez.
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 Resulta que ahora muchos compañeros ubicados a la izquierda en el Proyecto Nacional y Popular que conduce Cristina se dan cuenta. Justo ahora. Primero que nada: lo de ubicarse a la izquierda es una cuestión del ámbito del discurso. El discurso en el sentido más complejo y amplio del término: todo discurso se sostiene con prácticas y de toda práctica emana un discurso. “Decir” forma parte de… aunque no exclusivamente. Vamos al grano. 

Paco Pérez, el actual gobernador, se hizo del máximo cargo de conducción de Mendoza apoyado por todo el arco del Frente para la Victoria en 2011. Y cuando digo “todo”, es todo. Convengamos una cosa: Paco Pérez era entonces lo que es ahora: un técnico del Ministerio de Infraestructura de Celso Jaque que entró por el medio sin estructura propia ni mucho menos liderazgo notable. Daba con el perfil para la insufrible sociedad mendocina. Consiguió los apoyos necesarios y lo dotaron de poder por todos lados. Los empoderaron sin que él se haya empoderado. Y tuvo la suerte de ser arrastrado por el Huracán Cristina 2011 con el 54%. 


De ahí en más, “el Paco” se hizo amigo de todos y todas por izquierda y por derecha, si les gusta. De ahí en más tuvimos un gobernador “incuestionable” para las tropas militantes. Había que bancarlo con el lema: “Los soldados de Paco”. Se entiende. El Paco venía de laburar para las mineras y, celando el caso sanjuanino, la idea era que fuera “el Gioja Suizo” que instalara la minería en Mendoza dadas las relaciones que tenía por su trabajo “independiente” en su buffet y los acuerdos nacionales. Además era una necesidad plantearle a Mendoza el desarrollo de una nueva y ampliada matriz productiva que saliera del remanido tema de la vitivinicultura que no da ganancias a los pequeños productores y no genera riqueza. 


En fin, encontró una férrea muralla con el tema de la minería y perdió la pulseada con la oposición, los medios y los movimientos sociales anti mineros. Para pasarlo en limpio: perdió con el lobby de los bodegueros que son los más interesados en que no haya minería en la provincia. Ellos pueden perder agua a patadas. Son los dueños del boliche y punto. Volvamos. 


Paco era un legionario del Proyecto Nacional y Popular en Mendoza. Mimado por un buen tiempo por Cristina, públicamente (tal vez eso lo encandiló). A pesar de ello, su relación con los sectores más “puros” del kirchnerismo nunca fue muy buena. Al contrario. Dio algunos espacios irrelevantes para la gestión. Pero como no podía desconocer los “gestos nacionales”, dio “gestos provinciales”. El área de DDHH, la Escuela de Gobierno, algunas diputaciones provinciales. Esos fueron los intercambios que acordó y dejó a La Cámpora y a los referentes de los espacios de izquierda del kirchnerismo. Se comprometió con algunas acciones que cumplió y muchas otras no cumplió, como pasa en general con cualquier gobierno. Pero Paco Pérez fue siempre el mismo. 


Hasta hace una semana, criticarlo era hacerle el juego a la oposición y a la derecha, a los medios concentrados, a los representantes de Clarín en Mendoza. Mientras, el gobernador manejó una pauta más que suculenta para los medios locales. Y así se movió estos años. Dejándole al Multimedio Uno la función de prensa del gobierno por extensión. Una especie de tercerización de la comunicación. Ahí nadie criticaba. Nadie ponía el grito en el cielo. Hasta Gabriel Canci se dio el lujo de hacer su fiestita en el ECA el año pasado. 

Reitero: criticarlo al Paco hasta hace una semana era jugar con la derecha. 

Entiendo que es el juego de la política y sus posicionamientos. Y más lo entiendo ahora, claro. Paco no supo ni pudo construir poder propio más que cosechar la lealtad de su gabinete. Al peronismo menduko lo condujo siempre “la entente de los territoriales” con Ciurca a la cabeza. Se veía venir el cerco. Cuando el hábil de Ciurca ya arreglaba con Scioli, se veía venir el ahogamiento al Paco. Porque mientras más tiempo pasaba, Scioli más le aparecía en los sueños. Hasta que, arrinconado y sin atajo, tuvo que rendirse a los pies de Ciurca y por ende a los de Scioli. Entonces se puso los lentes naranjas. 

Esto no significa nada más que un racconto, subjetivo claro, mío, que puede errar en las causas y motivos. Lo que quiero decir es lo siguiente: llegaron las PASO y Paco es la derecha del proyecto de la noche a la mañana porque se anticipó apoyando a Scioli, y banca a la fórmula Bermejo-Palau (la oficial). Y, por cuestiones que tienen que ver con la interna del peronismo, hoy, esa izquierda que hasta ayer lo bancaba, le saca el banquito de la esquina del ring y lo deja solo como si fuera el representante de la represión por no entregar el D2 a tiempo como espacio para la memoria (la excusa). Deja: que le pegue Cornejo, los medios, y encima se mete al ring a pegarle aún más por las dudas. No sé si está bien o está mal. Pero no escondamos los motivos.

Paco hace rato que desbarranca en la gestión pero es el gobernador peronista que Mendoza tiene hasta que “Cambia Mendoza”. Paco no fue Urondo ayer ni Santuccione hoy. No escandalicemos. Porque cuando gane la interna Bermejo (hoy cuestionado por sus dichos sobre los intendentes eficientes en la dictadura) van a tener que salir a bancar la fórmula. Eso al menos es lo que se espera. A no ser que por lo sucedido en estos días ya se piense desde la izquierda kirchnerista y el progresismo armar otro espacio electoral, cosa que no creo. Hay que darse una discusión cuando haya tiempo, al interior de los sectores. Hoy todo va muy rápido y furioso… ¿Miren si pasa lo que le sucedió al actor de la peli?