Opinión
La columna de Padilla: El Corazón Satánico del peronismo chueco
A las PASO en Mendoza hace tiempo que el pejota las ningunea. Cada cuatro años las transforma en un rollo de papel higiénico que revolea para banderear un poco. Cuando el chueco Mazzón vino hace cuatro años a Mendoza hizo lo mismo que ahora. Sentarse en un sillón cual Robert de Niro en Corazón Satánico, bastón y uñas largas, viejo diablo eterno, a escuchar las súplicas de los candidatos a gobernador. Harry Angel (el personaje que encarna Mickey Rourke en la película) es el epifenómeno de los políticos peronistas que olvidan el pacto que hicieron alguna vez con el diablo y al final desesperan por el desenlace trágico que les devuelve el espejo de su identidad. Como Harry Angel, los postulados, han cometido crímenes, engaños, sin registrarlo. Y cuando el diablo se los recuerda, primero con pistas, luego cara a cara, los postulados quedan shockeados ante tamaña realidad negada.
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Las PASO nacieron y se difundieron como herramienta para sanear la rosca del diablo –Robert de Niro, siempre estaba ahí, vigilando a su presa para ver si cumplía el pacto-. Hace cuatro años, Mazzón, nuestro Robert de Niro en Corazón Satánico del suspensivo director Alan Park, impuso la fórmula Pérez-Ciurca. Hubo quejas y pataleos. Pero todos arreglaron y se llevaron su parte. Todos, hasta los más puros se bajaron del caballo y aceptaron diputaciones nacionales. Amagaron con irse del PJ si no se hacían las PASO…y no se fueron. Y La Mancha de Rolando tocando para unos y para otros “arde la ciudad”.
Hoy tenemos un escenario calcado. Los candidatos a Gobernador se mostraron en la pasarela y se midieron los trajes. Empezó el picudeo entre unos y otros. Miranda, Carmona, Palau, Bermejo, Roby, Tanús, etc. A medida que pasaban los días algunos se fueron cayendo y a otros los cayeron camino a las PASO de abril. Y ahora, vuelve al ruedo el diablo a comprar almas, como hace cuatro años. Las tiene ahí, casi casi compradas, mientras los candidatos se tiran los escuálidos votos de la elección de Capital en la cara. Se enrostran porotitos, “que yo saqué más”, “que vos no existís”, “que vos creciste pero sin mis votos no sos nadie”, etc. Miserabilidades de antesala de función.
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El diablo reapareció en la provincia a buscar la fórmula de la unidad del peronismo. Y, como los tiempos corren más rápido, el ajedrez que maneja el diablo decidirá quién será alfil o peón, torre o caballo, en menos que cante un gallo. Al parecer el arreglo estaría en ciernes. Bermejo es Rey puesto y falta ubicarle la dama de compañía (perdón, me fui de un juego a otro) El vice, ahora la compra del alma pasa por el vice y, como el diablo sabe convencer y ofrecer alternativas a los desconsolados, en la mesa pone diputaciones y senadurías nacionales. Los díscolos juegan a díscolos pero saben de memoria el libreto de la actuación. Los Harry Angel’s tienen la medallita colgada con su nombre aunque imposten ser otros. Ahora el loco es Roby, el Ministro de Salud expulsado hace unas horas que gana todas las tapas de los diarios locales porque se plantó como una torre en el tablero, y al gobernador (su impulsor) no le dio más pelota. Roby ya cotiza en bolsa porque aparece tan rupturista contra la rosca pre armada por el diablo que a muchos seduce con sus bravuconadas. Un recienvenido a la política, médico deportólogo, ex jugador de los Pumas, liceísta, amigo personal de Paco Pérez (hasta ayer) nombrado Ministro de Salud de la provincia, hasta ayer.
Ahí hay un problemita con los tiempos del peronismo. Porque Roby, que de peronista no tiene nada pero parece tenerlo todo, hizo el papel de inorgánico dentro del gobierno provincial, y de tan inorgánico y pretensioso, ingobernable para el que gobierna, fue expulsado del Liceo de Pérez. ¿Cómo sigue la película de los corazones satánicos? Roby, que quiso ser Batman, queda como puma herido afuera de ciudad gótica. Sin embargo pavonea con el espaldarazo recibido por Aníbal Fernández hace un tiempo y el apoyo de algunos sindicalistas y diputados mendocinos. El diablo no lo ha sentenciado todavía. Pero lo tiene en la mira.
La unidad del peronismo no se da. Por abajo las terceras líneas y la militancia tiritan. Piensan en un posible escenario de derrota en junio y toman clonazepan mañana y tarde. Es que la unidad muchachos, se da cuando se mira hacia abajo. No hacia el diablo. La militancia peronista-kirchnerista quiere salir a comerse la cancha ya mismo para pulsearle la provincia a Cornejo, el gran armador de la Unión Democrática Mendoza modelo 2015. Berrinches van a haber. Pero si el diablo viste el mismo traje puede que logre calmar los ánimos por arriba. Mientras, por abajo, la gente cuida los precios en el infierno.

