Opinión
La columna de Padilla: Hablemos de los perdedores
No voy a arrancar haciendo un paneo general de la elección de Capital, ni mucho menos de la de San Carlos, porque el triunfo contundente de sus intendentes era una fija (aplausos para el pibe "Juani"Jofré que la viene aguantando en la zona). Que lo hagan los otros periodistas. Que festejen los periodistas oficialistas y militantes de esas dos comunas. Ganaron, por mucho y punto. Nada nuevo. Sobre todo en Capital nada nuevo. La gente que vive en las ciudades cabeceras de las provincias generalmente es reaccionaria. Sesenta por ciento reaccionaria a los cambios profundos. Quieren plazas con juegos, pasto, calles arregladas. Limpias: de inmigrantes, de vendedores ambulantes, de músicos callejeros, de vida. Quieren ciudades muertas y racistas. Y son contradictorias porque babean por ciudades europeas donde sí hay músicos callejeros, inmigrantes, diversidad. Pero aquí no. Son Patricios del “cipayismo colonial”. Se quejan. Son miedosos y compran dólares. Son los mendocinos urbanos propietarios del territorio y por eso votan al que le cuida sus intereses exclusivistas, aunque el que se los cuide no viva en la Ciudad Capital y resida encerrado en un cantri de Chacras de Coria. Donde viven otros miedosos. En fin.
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Quiero hablar entonces de los ganadores y perdedores dentro de los perdedores. Globalmente, el peronismo-kichnerismo (Aranda, Pinty Saba, Tobares y….) sacó un numero para nada despreciable dado el mapa y la temperatura política del momento en la Capital. Segunda fuerza política. En realidad es bastante poco un 20 por ciento para el peronismo. Pero en la Capital de Mendoza, gobernada hace 32 años por radicales, consecutivamente (¡treinta y dos años!) las cosas son así. Ahí no hay “Cambio Mendoza” un joraca. Es, parafraseando a los radicales cuando hablan de apenas 12 años del gobierno de los Kirchner, “una dictadura radical”. Y nadie dice nada sobre esa dictadura. Los medios, los periodistas, no lo ven mal. Les parece bien que gane durante 32 años el mismo partido. No les parece bien que gane el chavismo tantas veces en elecciones democráticas en Venezuela, ni Evo en Bolivia. Pero en la Capital de Mendoza…mmmmmnnnnn…sí les parece bien. En todo caso cuestionan boludeces de forma. Cosmética. Cremas. Pintalabios. Si hay smog o no hay smog. Si las calles están cortadas y eso. Boludeces. Allá ellos.
Pero voy a hablar de los perdedores, como dije. Los troskos tienen su nichito de mercado ahí. Porque en las ciudades se estila tener unos pibes distintos, que no jodan tanto porque lo que quieren es “un gobierno de los trabajadores” en la Capital, y saben los vecinos que eso no podrá darse jamás. A no ser que creen un falansterio donde se autogobiernen y realicen una economía de subsistencia, elijan a sus propios “troskosrepresentantes” y todos ganen lo que gana un recolector de residuos. Un nichito para tener una voz en la ciudad pulcra. Un nichito que no represente a los grasas. Que represente a los jipis y a los estudiantes universitarios con pirsin. Eso les va a los vecinos de la Capital porque los troskos no son pibes de caño ni de choreo. Son pulcros militantes como pueden ser los Testigos de Jehová. A un Testigo de Jehová se le puede negar el voto pero se le acepta el panfleto. Ahí va…
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El peronismo. O “los peronismos”. Bueno…ahí hay un temita. Aranda es el gran ganador. Que en definitiva es Ciurca, que en definitiva es Scioli. Un ganador de una partida de truco pero ganador al fin. En una ciudad que expulsa a los morochos, que Aranda gane la interna, y sea el próximo rival de Suárez, es significativo. Suárez, un concheto de ojos celestes, garca, frente a un petiso morocho peronista. Vamos con Aranda pues…cortita. Más allá de que digan lo que digan de Aranda y de Ciurca, el peronismo en la Capital será comandado por ese petiso morocho, al que imagino, saldrán todos los demás peronistas-kirchneristas a bancar, si es que se acuerdan de la lealtad y esas cosas que tiene el peronismo. “Totó” Tobares era una fija que iba muy atrás, una apuestita del Paco con doscientos pesos al casino por la dudas, como para pasar la noche y ver si se iba con cuatrocientos. Perdido por perdido, jugado. Y no está mal.
Ahora, el gran perdedor en el FPV en Capital es sin dudas Guillermo Carmona, a través de la estoica Pinty Saba, que aceptó la patriada de poner la cara y sus convicciones. Una buena mina la Pinty (aunque desconocida para los peronchos). Rotundo fracaso del espacio de Carmona (que más que espacio propio es un armado donde hay otras orgas como La Cámpora y el Movimiento Evita, entre otros) porque Carmona en sí no tiene más que al hermano y once apóstoles más que todavía, solo todavía, le rinden pleitesía (ya se habla de su rosca por una senaduría nacional). Un mísero 6% aproximadamente en una Capital que siempre tiene esa franjita progresista que escucha Radio Nacional, lee el Página 12 y son fans del Club de Horacio Verbitsky. Un fiasco. Cuarenta y ocho agrupaciones, mucha prensa, apoyo del folclore de Teresa Parodi y sólo…un pobre 6% aproximadamente. Si ese es el kirchnerismo puro(autodenominado por ellos puro) estamos en el horno quienes consideramos que el kirchnerismo tiene larga vida como proyecto en el marco del peronismo. En el espacio de Carmona hay peronistas claro, cuatro o cinco. Y los demás son aliados satélites del peronismo que ahora se verán en la disyuntiva de optar por Del Caño o Aranda. Faaaaaaa!!! ¿Quién le pone el cascabel al gato?