Opinión
La columna de Padilla: "Las reinas ahogadas"
Vencido el verano, las reinas andan ahogándose por ahí…todas las reinan ahogadas en la Mendoza subacuática. Defendiendo el agua, sumergidas en vaya a saber qué piletones adecuados y dispuestos para asfixiar reinas. Así las vemos… ahogadas. Bellas alfonsinas en piletones adecuados. Mendoza se ofrece como sitio para la inversión y la inmersión, vasto desierto que crece como la nada. Con extensiones de pólderes al vacío.
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¿Se está hundiendo la provincia de a poco o es un espejismo propio de los desiertos? ¿Quién nos mira desde la hinchazón y la falta de oxígeno, con los ojos explotados? Pobres reinas ahogadas. Pobres viudos difuntos. Es la técnica la que oficia el rito de los carnavales póstumos. Y por los hilitos de agua de los angostos ríos una angustia ermitaña baja cascabeleando, sorteando obstáculos minerales.
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Se nos ahogan las reinas. Se nos hunde el pavimento, y las calles de la ciudad, impávidas, pulcras y decoradas. Un intendente protege las respiraciones, otro intendente articula las bocinas, las barbaridades de la gleba enjuta. Se viene la vendimia, y los duendes del vino, hartos ya de ser duendes del vino, desperezan de la siesta. Las reinas defienden el agua por ahogamiento y los dueños del vino no sacan los cuerpos. Serán químicos luego de la trituración, que beberemos -filtrados- en los empaques obscenos ofrecerán las góndolas.
El vino barato y el agua sucia serán siemprede los pobres. Dos alimentos a prueba. Y es en la pobreza donde se experimenta, laboratorio social de las penas. Para el turismo: el ahogamiento de la reinas, las posadas en los valles y la ruta de la fantasía vitivinícola. ¿Quién explica este desierto? ¿A quién conmueve? ¿Dónde los refugios culturales sin folclore realista? Que aparezcan los metafísicos a recuperar la voz de los enfermos.
Gobierna un tedio insolado. La arena regurgita en los bronquios y en la garganta pasmada producimos la tos de la cultura. Se ahogan las reinas en piletones adecuados. ¿Quién cosecha tanta mala siembra? ¿Quién aguaita a la peonada silenciosa, anónima, encorvada? ¿Dónde está el Maldoror del oasis? Pencas y piedras, espantapájaros para ahuyentar la peste de los pájaros. Unidos los equidistantes electorales pisarán la uva del pobre, empujarán a los encorvados al abismo de los piletones bodegueros, y de ahí, el vino para los pobres, la suciedad del agua.
Se ahogan las reinas vendimiales y posan su suicidio. ¿Será el año tal vez, donde no pasa nada y pasa todo como vendaval de pueblo dormido? La cultura de la tos y del gargajo pegajoso ha venido. Cuidemos a los niños, que no se compren ni se vendan sus órganos por el voto del odio. Si han de morir todas las reinas que sea por cansancio cultural.