Opinión
¿Dónde están las víctimas?
El Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. Los tres son poderes del estado y obviamente como tales tienen su posición política. Sí, el Poder Judicial también, no nos olvidemos como se nombran los miembros del Superior Tribunal, son nombrados por el Gobernador en la Provincia y en la Corte Nacional por el Presidente con acuerdo del Senado correspondiente.
Si no tenemos esto claro podemos no entender nada cuando debemos analizar el actuar de este tan especial poder del estado.
Como regalo de Navidad la Corte de Mendoza deja una sentencia resolviendo una presentación de un habeas corpus, en donde se hace un repaso sobre política penal, brindando un manual de práctica garantista, por el cual se establece como deben actuar en adelante fiscales y jueces de garantía, incluyendo también a los jueces de instrucción y a toda la justicia penal en su conjunto.
En una espectacular clase de garantismo, y digo garantismo, porque como todo los ismos marcan un fundamentalismo. La Corte produce con esta sentencia un hecho político, que después de que el pueblo votó como votó, sin dudas producirá una reacción.
La Corte produce con esta sentencia un hecho político, que después de que el pueblo votó como votó, sin dudas producirá una reacción.
No voy a ocultar mi posición contraria a todo fundamentalismo, ya que creo que este tipo de posiciones tienen la particularidad de no prestar atención al otro, al prójimo.
La lectura de este extenso fallo me hizo ver como la Corte se olvidó del otro, y el otro en el derecho penal es LA VICTIMA, y parece que de esta siempre nos olvidamos.
Todos tenemos derecho a la defensa, pero si nos preocupamos de darle defensa al denunciado, procesado, imputado, al mismo tiempo debemos darle participación efectiva y eficaz a la víctima. Si vamos a resolver sobre la libertad del acusado, antes de darla debemos escuchar a la víctima y hacerle saber lo que esta sucediendo en la causa. ESTO ES DEFENSA DE DERECHOS HUMANOS.
Los derechos humanos no son solo de una parte sino “yo también soy humana” y como tal tengo un derecho. Las víctimas en nuestra sociedad se sienten olvidadas, no contenidas, abandonadas, y en el proceso penal desconocidas.
Cuando hablamos de derechos humanos no nos podemos olvidar de las víctimas, esto ha sido una constante, esta es una materia pendiente, es un reclamo de gran parte de la sociedad. Parece que la autocrítica no existe y que no somos capaces de reparar en nuestros errores, y esta sentencia de la Corte solo llevará a un repudio de la sociedad, pero, a diferencia del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo a los jueces normalmente poco le importa la opinión de la gente, ya que para llegar ahí no necesitan del voto popular, y tampoco pueden ser removidos tan fácilmente.
Como sentencia política creo que ha sido por demás inoportuna al dictarse al poco tiempo de un cambio de gobierno, y especialmente cuando este cambio de gobierno se da como producto de una larga y agotadora campaña electoral en que “una grieta” separó a nuestra sociedad.
Estemos a uno o a otro lado de la grieta, la razón indicaría que lo mejor es no enfrentar lo que el pueblo decidió con su voto e intentar hacer desaparecer esta grieta.
Cuando hablamos de que este fallo es político, lo es en tanto es una lección de garantismo, nunca más inoportuno para recibir una respuesta política que termine con las buenas intenciones que pueden haberse tenido al redactarlo.
El garantismo es una posición doctrinaria que choca en los casos de violencia de género, y esto lo veo a diario con mis colegas garantistas, que en su actuar son garantistas para el victimario olvidándose de las víctimas, las que tienen un derecho humano así declarado por Naciones Unidas.
El pueblo preocupado por la seguridad, al votar pidió un cambio, sin dudas este fallo de la Corte lo único que logrará será una respuesta del Poder Ejecutivo y Legislativo que marcara seguramente un retroceso en las políticas de derechos humanos, y en este caso habrá un solo culpable, la Corte y quienes la indujeron a ese fallo.
Confío en la prudencia del Gobierno Provincial y apelo a la mesura en la forma de frenar la operatividad de este fallo, lo cual es totalmente posible, máxime cuando tiene las mayorías legislativas para hacerlo.
El Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo van a tener que estar atentos al actuar de fiscales y jueces, especialmente a aquellos a que transformen el Poder Judicial en una puerta giratoria de inseguridad para las víctimas y para la sociedad, atentos y dispuestos a iniciar los jurys correspondientes y remover fiscales y jueces que en pos de un garantismo mal entendido beneficien el negocio de la excarcelación.
Sin perjuicio de lo expresado, y sin dudas, el Poder Ejecutivo deberá tomar en serio el tema de que las cárceles deberán ser sanas y limpias para seguridad y no para castigo y avocarse seriamente al presupuesto de la justicia.
Carolina Jacky
