Opinión
La amenaza permanente
Los gobiernos populares, específicamente los de Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador y Cuba, estos gobiernos nuestros, defendidos por nosotros (quienes queremos más justicia e igualdad social) en todo marco de complejidad por su sencillez, con la fuerza de la humildad de sus pueblos (no de sus oligarquías no de sus corporaciones no de sus lobbistas no de sus mercenarios no de sus manipuladores informativos), más allá de sus contradicciones discordantes, asonantes, anafóricas, altisonantes; que han hecho posible hace más de una década ya, rehabilitarnos de los anestesistas para sentir nuestros dolores verdaderos, para que nuestros cuerpos se expresen y griten (no marchas nupciales no entreveros de polleras, no blasfemias de santos contra diablos); sino para empezar a curarnos con remedios caseros, dentro del marco de las posibilidades de quien tiene más campo de visión que cualquier mortal -hablo de nosotros- que no sabemos qué hay detrás de bambalinas y sólo conocemos la jeta del teatro, las vestimentas, las puestas en escena, el olor hediondo de las butacas, el brillo de los escenarios por fuera, como en los cines de antes donde el techo era de estrellas y la película se proyectaba en la luna; esos gobiernos, los nuestros específicos, (a veces sin darnos cuenta) están en AMENAZA PERMANENTE.
Te puede interesar
Glaciares: proteger mejor para poder crecer
-
Te puede interesar
Una elección de abogados (y algo más)
Por dentro, los que en aras de "la libertad" (de mercado, de expresión, de vientres, de lirios, de contubernios, de libertades) ofrecen libertariamente su carne al escarmiento internacional, a EEUU e ISRAEL, a la Europa cavernícola, a los impostores de la moral y las buenas costumbres, de los hábitos del buen comer, del buen rezar, del buen vestir. Por fuera, los que en aras de "nuestra libertad" buscan, pesquisan, y vigilan nuestras fisuras, para mostrarnos el tajo cuando sangra y así pedir a la Comunidad Internacional ambulancias y para-médicos sin fronteras, una ONU, una de esas, una de aquellas fuerzas del buen vivir, aleccionadoras, del buen curar, anestesiadoras; y tirarnos sal en los ojos, y condenar ante el mundo nuestro estilo primitivo y latinoamericano. Por eso nosotros, pueblos y gobiernos, estamos y estaremos en AMENAZA PERMANENTE. Así muera un fiscal, así maten a un fiscal, así se maten por un fiscal....
Venceremos...

