Opinión
La Carcajada Vian, el escritor-artista
“La risa es un ser malicioso, pero de consciencia tranquila” (F. Nietzsche)
Es un tópico común de la crítica recurrir a otros escritores para explicar la obra de un autor. El caso de Boris Vian resulta por demás paradójico, nombres como el de Kafka, Keruoac, Jarry, o Borges son utilizados con frecuencia por biógrafos y comentaristas. Pero la ilogicidad implacable de Vian recusa uno a uno cualquier intento de sometimiento. Libre de analogías sutiles o inesperadas, sus textos respiran una autonomía casi única. Pura singularidad. Jaques Prevert acertó al decir: Vian jugaba a la vida como otros a la bolsa". Pero antes que los dados salieran del cubilete los guardo en su manga, quizá con el solo propósito de que su pulmón de trompetista, lanzara al aire lo que hoy deberíamos llamar, la carcajada Vial.
Los Primeros años:
Nació el 10 de marzo de 1920. Dos hechos signarían su niñez: el asesinato de su padre y una afección cardiaca que lo acompañaría por el resto de sus días. Estos episodios despertarían desde muy pequeño la conciencia de la finitud. Vian sabía de un modo más cierto que la verdad o la certeza que su muerte sería prematura y no temía decirlo. De ello podemos inferir no sólo su vinculación al existencialismo sino también con mayor autoridad su estilo de vida. El director de cine Pierre Kast-lo retrata: "Ingeniero, apasionado de las matemáticas, ha sido también músico, cantante, actor, inventor, carpintero, mecánico y pintor." Pocos hombres han practicado tantos oficios y con tanta pasión.
El Jazz:
No es casual que las notas discordantes del jazz cautivaran su espíritu aventurero. Boris veía en la música lo que siempre busco en la literatura, un lenguaje acuático, fluido, un universo gelatinoso donde perderse. Su Primer grupo lo formo en 1935 junto a su hermano Lélio y Français Rostand, a quien Boris le dedicaría su primera novela. El nombre de la orquesta: "Mon Prince et ses Voyous." Toco con Claude Bollíng y con muchos de los mejores músicos de la época. Fue asesor de compañías discográficas y grabo varios discos; entre ellos "Canciones posibles e imposibles", quizá el más conocido en Argentina.
Hacia 1946 aparecen comentarios suyos en Jazz Magazine, Combat y Jazz Hot, lo que le valió el reconocimiento unánime de la crítica por su estilo inusual y satírico. Fue también el inventor de un curioso instrumento de Jazz, llamado el Trompinete.
En “La Espuma de los días”, una de sus mejores novelas, escribió: "solo hay dos cosas importantes: el amor con lindas muchachas de todas las formas posibles, y la música de Nueva Orleáns o de Duke Ellington."
Vernon Sullivan y Boris Vian. Dos espíritus y un cuerpo.
Terminada la segunda guerra mundial, las casas editoriales francesas comienzan a traducir a autores norteamericanos enrolados en la "Novela Negra". Pronto el mercado fue invadido por textos de Harley Chase, J.M. Caín o Raymond Chandler. Como consecuencia de ello se desataría una furiosa competencia editorial. En este marco aparece Vernon Sullivan, autor ignoto "traducido al francés" por el joven Boris Vian. La serie Sullivan abarca cuatro relatos: el primero "Yo escupiré sobre vuestras tumbas"(1946), es escrito por Boris en apenas quince días y llega a ser récords de ventas. Pero pronto se descubriría la inexistencia de Sullivan y la cara del inocente traductor saldría a la luz como autor de uno de los más bellos "fraudes" de la historia de la literatura universal. Aunque Vian lo considero como una simple operación comercial, en el post-facio a "Les morts ont tous la meme peau" (el segundo relato de la serie) se defiende diciendo que los que los critican son los mismos que hicieron de estos textos un éxito.
A causa del escandalo Sullivan se interpone una acción judicial que pretende declarar interdictas las dos primeras obras. Si bien la demanda no prospera Boris Vian es condenado en 1950 a pagar una multa de cien mil francos.
Quizá debamos leer en su defensa el dolor que sentía al ver a la crítica especializada recibir en silencio dos de las más notables novelas de post-guerra y tal vez del siglo. Me refiero a "La espuma de los días" y " Otoño en Pekín", estas sí firmados por Boris Vian. Otoño en Pekín es una novela curiosa que no se desarrolla ni en otoño ni en Pekín en la que el autor crea una transposición semántica donde el sentido aparece continuamente, descentrado.
“La hierba roja” es otro texto antológico, una maquina del tiempo que a través de la aniquilación de los recuerdos busca la felicidad de los hombres. “Vernoquín y el Plantón” o el “Arranca-Corazones”, son también textos imperdibles.
Como muchos artistas de su época Boris era anti-militarista – su poema El Desertor testifica ese compromiso- y aunque su obra no lo expresa abiertamente, hay también en sus páginas un fuerte sentido político y existencial, recordemos que Jean Paul Sartre lo elogio muchas veces.
Boris Vian es uno de los escritores mas curiosos de todos los tiempos, un pibe apasionado que vivió locamente cada centímetro de existencia que le toco transitar. Pocos escritores en el planeta han alcanzado la vitalidad y la profundidad de su obra.
La vida póstuma de Boris Vian:
Hay algo que sumariamente podríamos llamar la vida póstuma de Boris Vian, es que una sola vida no le alcanzo, no fue suficiente. Boris Vian es un escritor cuya generosa existencia ha traspasado los umbrales de la muerte… Su vida, su obra ha sido el disparador de miles de proyectos culturales en todo el orbe. La cantidad de lecturas e interpretaciones que no solo sus textos sino también su vida disparan, lo ha convertido en un artista legendario. En Argentina su obra ha calado muy profundo hasta transformarlo en un autor de culto.
Imperdible.
En el 52 es nombrado miembro del prestigioso Colegio a de Pata Física y al año siguiente Sátrapa.
Carlos Córdova
PD: Me quedo pensando que las letras mendocinas necesitan escritores-artistas como Boris Vian.
