Opinión
El camino de la política
Por estos días el Ministro de Defensa Agustín Rossi lanzo en Mendoza su candidatura presidencial. Hubo militantes, referentes sociales y sindicales, funcionarios, legisladores, personalidades de la cultura y la ciencia. Y por supuesto globos, muchos globos.
La que sigue es- más o menos- una reflexión inspirada en su visita a la provincia.
Política arte y horizonte social
La política es la mejor herramienta para la transformación social. Cuando se la usa adecuadamente produce cambios que por su impacto son recordados por generaciones enteras, cambios que perviven en la memoria más allá del tiempo.
Transformar lo real en pos del bien común es la tarea superior de la política y el estado. La filosofía antigua y también la moderna definen este procedimiento, como un arte. Y a quienes llevan a cabo esa transformación, como artistas.
Saber donde estamos parados nos permite reconocer lo recorrido y visualizar lo que resta de camino. Cuando la jornada es larga se impone una pausa en la lógica del caminante. Porque aunque fatiguemos el día entero el horizonte siempre se renueva en la lejanía…
Esa es también la lógica de la política.
El proceso de recuperación de la argentina implico la recuperación de su patrimonio social, económico y cultural. Ese patrimonio había sido entregado y su desguasamiento fue una operación que duro décadas.
La Argentina que prometía convertirse en potencia planetaria, la Argentina que proyecto Yrigoyen y Perón fue paulatinamente desmembrada. La Argentina de la década del 30 y de la década del 50 cambiaria su paradigma, su matriz, su horizonte, para convertirse a través de un proceso de aniquilación y genocidio en la Argentina neo-liberal de los 90. Esa Argentina sin horizonte-ciega- que exploto en los estallidos sociales del 2001.
En el actual presente el horizonte de la argentina ha cambiado, parte- no todos- de sus bienes sociales, culturales y económicos han sido recuperados. Ese cambio implico un proceso popular, como la reparación en torno a los derechos sociales y ciudadanos, además de un nuevo orden laboral y económico-productivo.
En este mapeo de proyección social los paradigmas su renuevan y el camino parece alargarse. Los pasos del caminante no alcanzan el oriente deseado. El territorio recorrido es insuficiente. Y el horizonte vuelve ha alejarse en la lejanía…
¿Pero como no es que siempre se aleja?
No siempre, en los modelos de aniquilación y domesticación social, el horizonte desaparece. La híper-realidad, la instantaneidad y la brutalidad del proceso hacen imposible la construcción de un oriente. De un horizonte donde depositar nuevas aspiraciones sociales. El capitalismo salvaje suprime el horizonte social y lo reemplaza por el consumo individual. Instantáneo. Esta operación de domesticación social adormece nuestra capacidad de transformar lo real. Y nos vuelve ¿como decirlo? previsibles.
Estas dos visiones del mundo confrontan hoy en Argentina.
Tener un horizonte, un oriente, una meta es lo mejor que puede sucederle a un grupo social. Pues el sol en la lejanía es la garantía de que el aparato social esta en movimiento.
Pensar la política desde la alborada es hacer un ejercicio de renacimiento continuo, cotidiano. Esa tarea nos obliga a replantear la mirada, a poner en debate -en vilo- en perspectiva aun los propios logros. Cuando esto sucede, sucede también la política. El arte de transformar lo real.
Caminar hacia un nuevo Horizonte. Hacia un nuevo oriente. Ese es el desafío.
