Obedientes al Máximo
Y un día el nuevo líder se paró frente a su tribuna y dio “su mensaje”, de a miles aplaudieron (40 mil aplaudidores) en lo que ellos mismos llaman “una fecha histórica para la política argentina”, de Mendoza 1.600 enamorados del modelo viajaron (no sabemos cómo se financió esa epopeya) para encontrarse por primera vez en 8 años con la voz de su mentor, ese joven que armó un espacio político desde el poder mismo con el solo fin de justificar y defender toda decisión de mamá y papá, una construcción juvenil carente de rebeldía, despojada de espíritu crítico, una estructura juvenil que nació vieja a la luz de lo que tratan de vender como nueva política.
Está más que discutido, y espero aceptado, que la política juvenil no nació con La Cámpora aunque por todos los medios intenten convencernos de ello. Experiencias como la Unión Cívica de la Juventud, que allá por 1889 daría origen a los partidos políticos argentinos más importantes de la primera mitad del siglo XX: la Unión Cívica Radical, la Unión Cívica Nacional, el Partido Socialista y el Partido Demócrata Progresista; en 1955 se crea la Juventud Peronista para resistir las proscripciones del proceso; en 1967 nace la Franja Morada, heredera de la reforma universitaria y brazo universitario del radicalismo que fue la cabeza visible que resistió al intento de arancelar la educación universitaria en los 90 (mientras otros miraban para el costado); la Junta Coordinadora Nación, jóvenes que parieron con Alfonsín la recuperación de la democracia por la vía pacífica y que luego apuntalaron la gestión de Don Raúl, y así podríamos seguir hasta la actualidad mostrando y expresando experiencias militantes de la juventud; inclusive la derecha supo tener representación juvenil, la llamada UPAU, en la cual militó el procesado vicepresidente de la Nación, Amado Boudou.
Ayer, el legislador Lucas Ilardo, de La Cámpora, hizo alarde de su capacidad de movilización y algún justificador orgánico (el profe Padilla) aplaudió preguntándose “quién junta 40 mil pendejos hoy en día?…". Bueno, arrear gente a un acto masivo o juntar “pendejos” no creo que sean virtudes resaltables, no creo que el discurso del líder “Máximo” haya sido revelador del camino que desde la juventud se debe recorrer para darles a la Argentina y a los argentinos un mejor país y mejores condiciones de vida. Juntar y amontonar jóvenes para mirar y aplaudir a un joven de 37 que sólo tiene como mérito ser "hijo de" no es lo que la Argentina, con 30% de pobres y desigualdades en ascenso, necesita. Juntar y amontonar aplaudidores no es generar un encuentro de militantes que piensen propongan y debatan la Argentina que viene.
Sí creo y estoy convencido que arrearon a 40 mil almas con mansedumbre bobina, que intentaron hacer una demostración de fuerza hacia adentro del PJ y que es poco lo que pudieron trasladar hacia afuera.
Seguramente hay jóvenes y no tan jóvenes que recorren el camino de la política que comenzaron su recorrido militando el barrio, el club, en organizaciones sociales o en la militancia universitaria y que se forman, estudian y piensan desde las convicciones cómo hacer una Argentina más justa e inclusiva, de esos por suerte hay en todos los partidos, a ellos afortunadamente no los devoró la caja del Estado en manos del Gobierno… A nosotros, por suerte, nos mueven las injusticias que nos dieron origen y que aún nos siguen movilizando.
Convencido de que la política es mucho más que amontonar jóvenes para seguir justificando las decisiones de los grandes es que hoy seguimos abrazamos esta noble actividad.
César Cattaneo
