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Opinión

Respuesta al poema triste de César Cattaneo

En lo que parece haberse convertido en un intercambio de ideas sobre peronismo, recoge el guante ahora Marcelo Padilla.

¡Ay César Cattaneo! Qué mal que arrancaste con el título. Irónico por cierto no dejo de reconocer que has utilizado la palabra correcta: “verso”. Podrías haber utilizado también la palabra“poesía” que en definitiva es la que te motivó a responder a “mi verso peronista”. Pero claro, para tu ADN, como buen antiperonista que sos, la palabra “poesía” les correspondería a los escritores progres. Los peronistas, como somos gronchos, escribimos “versos”, letras. Ya les pasó a los letristas del tango. Primera discriminación elitista que se filtra en tu escrito. Por igno-rancia o por olvido dejás pasar eso.

Es una obviedad que no todo es peronismo. Pero vos lo descubriste hoy. Y eso, al menos, es imperdonable. Tu respuesta es a un poema (aunque para vos sea un “verso”) y en todo poema las palabras fluyen y se deslizan. No parten de una racionalidad positivista. Y no terminan con una propuesta de gobierno. Que el peronismo se haya constituido en movimiento, mal que te pese, es inobjetable. Y eso, reitero, jode, te jode. Porque vos pensás que un movimiento es un artificio discursivo sin bases de sustentación social y material.

Vos, César Cattaneo, te quedás en el “verso”. En un “pobre verso” que analiza desde una sola cita de Marcuse un fenómeno político latinoamericano. Y no es casual que cites a Marcuse.

Herbert Marcuse fue un intelectual marxista que perteneció a la Escuela de Frankfurt. Escribió su obra atravesada por la influencia del psicoanálisis freudiano en los sesentas. Se transformó en uno de los íconos del movimiento del Mayo Francés de 1968. Pero su obra no se escribió en el aire. Está contextuada en una época concreta: el triunfo del capitalismo y su cultura hegemónica en el mundo occidental luego de la posguerra. Cuando la debacle de un pensamiento que padeció la derrota bajo el nazismo.

Marcuse vio un cepo social e ideológico en ese contexto de crisis desde un marxismo apocalíptico que no supo entender que los procesos son dinámicos. Además, Marcuse, en “El hombre unidimensional” no ve otra cosa que dominación sin resistencias. Por este y muchos otros motivos Marcuse no es un marco teórico propicio para analizar un fenómeno como el peronismo. Andá a la biblioteca y fijáte. Gugleá: Adorno, Horkheimer, Walter Benjamin, JürgenHabermas. Todos referentes frankfurtianos. Y luego contrastálo con Antonio Gramsci, que puede resultar más oportuno para interpretar lo que vos no podés interpretar. Y si te queda un hueco leé a Samir Amín, un egipcio que explica cómo desde los países periféricos se resiste desde Frentes Nacionales y populares, movimientos, a los países centrales. Que en definitiva, por su historia imperial asociada a los intereses de las oligarquías de nuestros países, sí constituyen los males de nuestras naciones.

Por otro lado. El peronismo no empieza con Perón en el 30. El peronismo, si lo querés entender en toda su dimensión, es una creación popular a partir del 17 de octubre de 1945. Ahí nació el peronismo en todo su esplendor. Antes hubo un tipo, que fue Capitán del Ejército Argentino, plagado de contradicciones, uno más de tantos. Pero no fue él quien inventó al peronismo. Al peronismo lo realizó el pueblo por una necesidad social y política. Y lo sostuvo como herramienta. Como sucede en todos los movimientos populares que depositan en una figura carismática una referencia para avanzar en sus luchas y lograr conquistas sociales, económicas, culturales y políticas.

El líder es siempre una excusa para el pueblo, un vehículo, un médium. Por eso el peronismo excede al propio Perón. Lo trasciende, aunque el pueblo lo siga venerando como su gran conductor por su doctrina. Como lo hace con Evita. Si bien muertos físicamente, queda el legado material y simbólico de los días felices para quienes nacieron en condiciones de infelicidad. El peronismo, desde allí, vendría a ser un acto de justicia. De justicia social. Pero no creo que lo entiendas. Igual te lo digo por si querés escuchar.

Tu genealogía del peronismo es pobre. Apela al individuo (Juan Domingo Perón) y le adjudica a un movimiento transformador todos los males de la Argentina. ¡Qué ignorante es nuestro pueblo, estimado César Cattaneo! Qué desprecio gotea tu nota. Tu democracia, decís, nació en 1983, pero omitís, sospechosamente, que el peronismo fue proscripto 17 años desde el 55 hasta el 73. Y que la mayoría de los muertos en dictadura fueron peronistas. La lucha de esos muertos (y de otros no enrolados en el peronismo) fue bandera para recuperar “la democracia perdida”, César Cattaneo. Por eso los juicios por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Seguís confundiendo. Cuando en el poema (“Verso” para vos) hablo de religión pagana, no sé en qué estabas pensando. Por si te interesa, ya que apelás a citas económicas, deberías ahondar en el concepto de Religión y en el de Creencias en unos de los clásicos de las ciencias sociales: Emile Durkheim. O en Max Weber. Allí te encontrarás con estudios más sistemáticos sobre los fenómenos de las “creencias”, cómo se sostienen, se ritualizan, se institucionalizan. No obstante, te digo que en todo “poema-verso” las palabras son polisémicas, metafóricas, y expresan desde “otro lugar” el sentir del “lugar de otros”. No de todos. De los que se sienten parte. De una comunidad de iguales. Justamente a la que vos no pertenecés, a dios gracias.

Reconozco que es difícil aceptar un “verso”, que es poema, plagado de alusiones políticas. Porque lo que se acostumbra en ciertos ambientes literarios es a higienizar la poesía, desintoxicarla, hacerla para los ángeles y no para los pobres demonios. Por eso, desde ahí, te entiendo.