Opinión
Repaso de un invierno
Hay días de selva, días de Holanda y días blancos. También días pardos, siberianos, pálidos, corporales. Mañanas maníacas, cocinas en llamas. Mañanas humeantes, tensas, efímeras. Tardes calmas, tardes mentales. Tardes verdes y naranjas.
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Las noches, cansinas. Tristes. Crepúsculos cabeza gacha. Atardeceres solitarios, ojerosos, bipolares. Días y días por goteo, aluvionales. Eterno humedal, deshoras y desamor. Palabras que ametrallan. Palmeras centinelas, compañeras y blanco para despedidas. Tiempo sufrido, vulnerable y lunático. Tiempo. Química. Circuito. Modificación corporal extrema.
Un mes Chalet convertido en caja de herramientas. Sombras. Treinta y tres penitentes, abstinentes. Sacerdotales días comunitarios. Tormentosos, galos y porteños. Domingos eternos soplados por moscas. Y también iluminados. Y también aislados.
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Puertas, puertas y puertas. Escalones: uno, dos, tres, cuatro, y así hasta tocar el cielo. Un portón símbolo que miramos de reojo sin acercarnos. Hipnótica libertad. En el celaje…oro y té. Mineral invierno de 2014.
Ser parido por la catástrofe en pujas del pasado que dejamos solo como a un muerto en el entierro. Y la tibia leche que deseamos, brota…brota…brota.