Opinión
Sustancias de exterminio vs. sustancias de conocimiento
Hablar en joda - Hablar en serio
Hablar sobre el consumo de las llamadas “Drogas” sin hacer ningún tipo de aclaración, distinción o el menor esfuerzo por comprender, se ha vuelto habitual en los medios.
Hay varias razones. Una es que mediáticamente hablando, garpa. Es decir genera interés en la audiencia. Otra es que políticamente hablando, también garpa. Es decir genera interés entre los votantes. Estas dos situaciones sumadas a la constante demonización o angelización del tema, han terminado por crear un escenario tan difuso como peligroso.
Entre el cielo y el infierno
Serian necesarias varias aclaraciones, lo primero que se me ocurre decir es que la distinción entre drogas-legales, drogas ilegales, no solo resulta obsoleta sino también funcional a la confusión, al mercado y al narco-trafico. La razón es clara: muchas de las drogas que generan daño social, son legales y de expendio público. Y otras que deberían ser legales se venden en la más absoluta clandestinidad. Y generan mafias.
Otra aclaración importante es el uso generalizado de la palabra: “Droga” para designar sustancias de exterminio social. Las drogas son- entre otras cosas- sustancias que conforman la farmacología de la medicina occidental-moderna, que tiene su anclaje en los mega-laboratorios productores de dichos medicamentos. Que por cierto son drogas.
El uso irresponsable-inadecuado de esta palabra, embarra la cancha y genera aun más confusión. Si en realidad queremos ahondar en este tema, debemos- como sociedad-hacer un esfuerzo mas serio- por comprenderlo. Cuando un mega-laboratorio libera una droga para luego vender su paliativo, ¿Cómo le llamanos? Salud, Mercado. O cuando una tabacalera sponsorea una carrera de autos o una peli de Hollywood, ¿como le decimos? Publicidad. En fin…
Estar dormido-Estar despierto. Estar sucio-Estar limpio
En un mundo sucio y anestésico que nos prefiere dormidos a despiertos, sucios a limpios, estar limpio-estar despierto, es más que una simple metáfora. Es una tarea. Vivimos un mundo altamente adictivo y las sustancias que promueven esas adiciones, son tan legales como ilegales.
En un mundo tan complejo, algo de claridad vale más que los diamantes. Es muy importante que los organismos de salud- como el Sedronar - concentren sus esfuerzos-sus recursos, en la recuperación de personas con problemas de adicciones.
Mercado y Narcotráfico
Como ya dijimos las sustancias de exterminio social, son tan legales como ilegales. Algunas se venden en quiscos, supermercados o farmacias y otras en narco-tiendas. Por tanto sus vías de comercialización responden al mismo criterio. Mientras unas pagan impuestos las otras pagan sobornos. Y ambas matan a nuestra gente. La pregunta del siglo es ¿por que si la situación es tan clara, continua? La respuesta es simple, dinero-poder-mercado.
Las sustancias de exterminio social- tanto legales como ilegales- requieren para su comercialización la anuencia del poder político, del poder jurídico, del poder empresarial y del poder policial. Así de protegidos están los pibes. Por eso es importante separar aguas- y aunque también en nuestro país hay problemas: y debemos ocuparnos de resolverlos- no es lo mismo México Colombia o Estados Unidos, que Argentina, Chile o Uruguay.
Delincuencia y sustancias de exterminio social
Cuando se dice que el consumo de sustancias de exterminio social crea delincuentes, se ocultan no uno sinos dos problemas, se oculta al delincuente y se oculta al adicto. El consumo de sustancia de exterminio crea adictos, no delincuentes. En todo caso lo que crea delincuencia es el narco-trafico.
Penalizar al consumidor de sustancias de exterminio social es no querer ayudarlo. Del mismo modo hay que decir que el consumo de varias sustancias de exterminio social, es legal. Aquí vemos una vez mas como distinción legal-ilegal, es funcional al consumo toxico.
Sustancias de exterminio vs. Sustancias de conocimiento
Desde tiempos remotos los humanos hemos consumido distintos tipos de sustancias, a lo largo de nuestra historia nos hemos servido de ellas con diferentes propósitos. Esa extensa experiencia cultural nos ha servido para clasificar sus usos y propiedades. Así, nuestros pueblos originarios- de este y el otro lado del océano- usaron: la hoja de coca, la ayahuasca, el peyote, el kiss, el Hachís, la Cannabis o el San Pedro con fines celebratorios, religiosos o medicinales.
Sin embargo la sociedad actual, ha tergiversado hasta el cansancio su historia y sus usos, haciéndonos creer que su consumo es meramente un acto recreativo, mezclando la herboristería sagrada de nuestros pueblos originarios con los inventos macabros de un par de mentes desquiciadas.
De este modo- también- hemos sido consumidores y victimas de sustancias tales como: la cocaína, el acido lisérgico, las meta-anfetaminas, la heroína, el opio, el éxtasis, el alcohol, el clonazepan, el tabaco comercial y ahora- el los últimos tiempos, el paco. Esta confusión- por ponerle un nombre liviano – ha sembrado a lo largo del camino una larga alameda de muertos. El verdadero eje del debate: es sustancias de exterminio social vs sustancias de conocimiento.
Legalización y cultivo del Cannabis
En los últimos años han aparecido grupos pro-canabicos que luchan por logar la legalización y auto cultivo del cannabis en argentina. La propuesta de estos grupos tiene un par de puntos interesantes, que seria conveniente resaltar sin caer en fanatismos.
Lo primero es que su despenalización sentaría las bases para poder hablar de un consumidor responsable. Ya que esta ahora sus consumidores son vistos como adictos y penalizados. Otro dato importante es que una vez legalizado el cultivo – ya sea en manos del estado o de los propios consumidores-se termina el circuito de la comercialización clandestina y el narcotráfico que la alimenta. Las mafias se quedan sin mercado. Es importantísima la intervención y regulación del estado en este tema. Un estado que se retrae, que se oculta en este nuevo mapa mundial, se transforma en un estado “cómplice” del narcotráfico.
Hacia una propedéutica del facito
En su origen, en su historia, el consumo de sustancias de conocimiento estuvo ligado a prácticas celebratorias, curativas medicinales o religiosas. Ese fue y es el marco que nuestros pueblos originarios le dieron al consumo de estas sustancias. La sociedad actual ha tergiversado-desnaturalizado hasta el hartazgo estas prácticas. El afán, la velocidad y instantaneidad del mundo moderno, han terminado por hacernos creer que su consumo es meramente recreativo.
Esta confusión se ha vuelto endémica- por eso- es necesario retrotraer dos pasos y avanzar hacia una pedagogía del consumo de estas sustancias. Educar es la mejor manera de prevenir.
Los políticos
Los políticos- de un lado y del otro- deben actuar por fuera del marketing y dejar de peinarse para la foto. Los ciudadanos del país necesitamos de políticos que generen un debate serio sobre este tema.
El debate
Siento que como sociedad nos debemos un debate más serio y más profundo sobre un tema que incumbe no solo a nuestra antropología social, sino también a nuestra jurisprudencia a nuestra medicina e incluso a la materia más sutil de nuestro espíritu.
En tiempos en que los mega-laboratorios y el narco-internacional – han tomado a la raza humana como clientes y conejitos de indias- es necesario y acaso imprescindible que los gobiernos, las instituciones y los hombres, tomen en defensa de nuestra propia gente, acciones mas serias, más decididas y mas transparentes.
Otras miradas
Como en muchos otros casos- también en este- la literatura- y desde diferentes visiones - tiene mucho que aportar. Así, nombres como los de W. Burroughs, J. kerouac, A. Ginsberg, R. Castaneda, N. Perlongher, Tom Lupo o nuestro gigante Yayo Vásquez, suenan alto en la materia de este debate.
Carlos Córdova
