Poemas del peronismo
PERONISTAS
nos mataron a los caudillos
nos metieron en tierras alambradas
escapamos
y en el camino
miles de difuntas correas
nos dejaron en la sobrevivencia
a puro charqui
amasando con paciencia
la historia por venir
fuimos anónimos
cabecitas negras
expulsados del interior
a buscar el conchabo
en una Belle Époque
que se cogía a nuestras madres
sirvientas
analfabetas
y sin voto
esa fue nuestra esclavitud de las luces
en el país de la vacas
pero cuando tomamos las ciudades
e inventamos el lunfardo
nos metimos a pura gambeta en los potreros
(nuestra primera escuela)
allí creamos a nuestros semidioses
y resultó que una capitana
mascarón de proa del barco de los pobres locos
conoció el barro de nuestras casas
el hambre de nuestros niños
las enfermedades de nuestros viejos diablos
y de esa alquimia
inventamos a Perón
y al peronismo
de allí vienen
nuestros años felices
dignos
y religiosos
UNA SIESTA CASI COMO UNA MUERTE
he despertado de una siesta
eterna
casi como una muerte
he soñado una infancia
eterna
casi como un película
del neorrealismo italiano
era pibe
muy pibe
San Juan de soles
de semitas
payana de piedras
trompos del paraíso
repito
era como una muerte
digo
porque había algodones en la vereda
nubes dóciles como alfombras
para patear el barrio de punta a punta
con mis amigos chinitos
hubo chaya
y carneos en los fondos del vecino
(el padre del Daniel y el Guillermo)
gritaba la vaca atada
escupía la sangre por el cogote y nos chorreaba a todos
en esa siesta
hoy
hace un rato la vi
casi como una muerte que mira al muerto
allende las casas que nos dio el Plan Cámpora
toditas iguales de peronistas
entonces
casi como una muerte
bajé de una escalera
y me metí en un tacho de 200 litros de agua tibia
a bañarme bajo 40 grados
aguanté la siesta entera
casi como un ahogado
y desperté de grande
casi como un nacimiento
PAGANIDAD
tengo un Evita en la trompa enroscada del elefante de cerámica
una vela encendida sobre un plato
para la difunta correa
un ekeko
fumando
talismanes sobre la mesita (de luz)
una foto con mis hijos
otra de mi abuela
un buda de plástico pequeño
un libro: «La razón de mi vida»
colgando de la pared una ristra de ajo
una pata de conejo bajo la almohada
un mechón de pelo mío de mi primera rapada
cuando niño
botellas de agua
pan
y vino
así es
mi paganidad peronista
POEMA DE LA LEALTAD PERONISTA
Vengo del río, soplado como cardo, bajando de una mmontaña. Me frenan: la piedra bola, el pozo de arena, la rama estoica que flota y se amarra.
Vengo del río seco, sequito, humeante, vaporoso, indómito.
Los espejos están en las nubes tirando rayos, devolviendo un álbum de fotos de la travesía de la vida.
Me pincho, me rajo, me sangro.
Armo –con los jirones de la ropa– una soga que sostenga tanta desolación, tanto desierto.
Viajo en colchoncito viejo y derruido.
Vuelo en colchoncito celeste, en colchoncito pobre, en colchoncito triste, en colchoncito usado.
Como un reíto peronista y descamisado, me junto con otros reítos peronistas y descamisados, que –a fuerza de verdad– nunca supimos que nuestro destino era soportar aluviones.
Vengo del río y soy defensa aluvional.
Soy aguaribay brioso que resiste al sol,
a la helada y a la manga de piedra.
Somos también una manga, somos también piedra,
y arena, y ripio, y además humedal nostálgico.
Somos esos que bajamos de los ríos pobres de agua, sin bosque, a pleno.
Pero también somos obstáculo en la historia.
Y también somos los que la desviamos.
Y la encauzamos.