No apoyar el Plan de Ordenamiento es favorecer a una minoría
Históricamente, Mendoza ha hecho esfuerzos por consolidar políticas de ordenación y desarrollo territorial sostenibles. Luego de hacerse pública la negativa de un sector del radicalismo a estudiar a fondo el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial, lo cual se evidencia en el escaso fundamento de sus críticas, este gobierno se pregunta qué entiende la oposición cuando exige “políticas de estado” si al Estado lo hacemos desde todos los poderes, todas las banderas políticas y, sobre todo, desde el pueblo.
Política de Estado es aquella que, guiada desde lo oficial como lo ha hecho el gobierno de Francisco Pérez con fuerte impulso al Plan Provincial de Ordenamiento Territorial, es apoyada luego por todo el arco político entendiendo que es la única manera de hacer realidad otro futuro para Mendoza.
Nuestra provincia enfrenta siglos de crecimiento sin más orden que el preestablecido por las necesidades de quienes nos precedieron.
Así, los procesos de crecimiento económico y de creación de infraestructura se dieron históricamente con sobreutilización o subutilización de recursos naturales, desorganización en lo estructural y desigualdades en las oportunidades de desarrollo de las comunidades.
El Plan Provincial de Ordenamiento Territorial es la política del Gobierno de Mendoza, elaborada participativamente, que guiará las acciones con impacto espacial hacia un crecimiento equilibrado, integrado, sustentable y socialmente justo del territorio.
Desde lo técnico podemos decir que mucho se ha trabajado en los últimos veinte años intentando organizar los usos del suelo. Durante esta gestión hemos puesto fuerte empeño en unificar las voces y necesidades de todo el territorio provincial en un mismo Plan.
Cientos y cientos de personas participaron de talleres y actividades en las primeras etapas. Luego decenas de instituciones técnicas, académicas, científicas, empresariales y sociales pusieron su voz y voto desde el Consejo Provincial de Ordenamiento Territorial para dar forma final al Plan que además tuvo su proceso democrático en consulta y audiencia pública.
La hora de los legisladores
El Plan de Ordenamiento se encuentra hoy en la Legislatura Provincial para su estudio, profundización y para ser convertido en Ley. Es una herramienta en sí misma y, como tal, “merece” en toda su amplitud recibir aportes, críticas y mejoras.
Fue aprobado por unanimidad en el seno del Consejo Provincial de Ordenamiento Territorial, organismo que contiene una matriz de participación institucional muy importante con organismos que concentran los datos, métodos y criterios necesarios para formular y monitorear la implementación del proyecto y sus derivados.
Es un diagnóstico participativo de los principales problemas para los que establece líneas de resolución. Contiene 90 programas específicos, reunidos en 38 lineamientos que a su vez dan respuesta a las ocho problemáticas más importantes de Mendoza: desequilibrio territorial, dualismo productivo, desigualdad en el acceso a servicios, pueblos que desaparecen, infraestructura, avance de la urbanización sobre terrenos productivos, entre otros.
El Plan expresa consensos y no ha cerrado los temas, como parecen reclamar desde la oposición, sino que abre instancias de construcción colectiva de aplicación.
En este punto debo decir que los descalificativos impuestos por el diputado radical Tadeo García Zalazar al Plan de Ordenamiento, difundidos por la prensa, coinciden en desconocimiento y tergiversación de la realidad con los dados en diversas ocasiones por el Intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo.
Es llamativo que digan que el Plan conlleva escaso diálogo político, cuando dentro del proceso participaron activamente numerosos representantes de la actual oposición desde sus diferentes papeles institucionales. Más bien parece un estudiado cálculo electoralista que no hace más que subestimar el trabajo de años de centenares de actores: institucionales, profesionales y sociales.
Por nuestra parte, este Gobierno reafirma su compromiso político de avanzar en la aprobación del PPOT ya que el pueblo de Mendoza nos ha confiado la gestión territorial de Mendoza desde hace más de ocho años.
Defendemos un plan claro y contundente que parte de un diagnóstico de la provincia, recorre los posibles escenarios ideales hasta anclar en el modelo territorial realizable.
Quienes pretendan frenar esta iniciativa que ya es Política de Estado, escudándose en fallos metodológicos o estadísticos y sin proponer alternativas superadoras, deberán asumir la responsabilidad política que les cabe al favorecer, con su silencio o su voto no positivo, los intereses de minorías.
