Opinión
En los piquetes se ven los pingos
La jornada del jueves 10 de abril pasada denominada PARO NACIONAL mostró una sintomatología interesante para un análisis de clínica política. En primer lugar un PARO sin una concentración, centralizada en un acto, donde mostrás la fuerza, es un primer síntoma de debilidad en las fuerzas que llevaron a cabo la medida. Yo me acuerdo de esas concentraciones en las que estuve con Ubaldini o Moyano, el primero en los ochenta y el segundo en los noventa donde la Plaza rebozaba de pueblo unido. Laburantes que salían de sus casas o fábricas, comercios y sindicatos, dirigiéndose al lugar central, al ágora.
-
Te puede interesar
Glaciares: proteger mejor para poder crecer
El discurso excusatorio fue que el gobierno infiltraría gente para generar incidentes. Y la verdad es que no solo no hubo casi incidentes más allá de algún corte con la gendarmería sino que los huelguistas antigobierno difícil se hubieran puesto de acuerdo en la oración desde el púlpito. Además de no asegurar que la plaza estallara de gente.
Por otro lado, el abanico de gremialistas y fuerzas políticas fue por demás heterogéneo y contradictorio. Pitrola, Miceli, Moyano, “Momo” Venegas, Barrionuevo, “Pollo” Sobrero y Eduardo Buzzi, el de la mesa de enlace. Un licuado de frutilla con lechuga, mayonesa y kiwi para tomarlo de a sorbitos y aguantar el vómito inevitable. Encima todos dijeron cosas distintas por los medios (sus aliados) y se encargaron de desmarcarse de sus colegas huelguistas para no quedar pegados entre sí como si ello fuese evitable solo con declaraciones.
-
Te puede interesar
Una elección de abogados (y algo más)
Todos quedaron pegados a una realidad: demostraron una vez más que se juntan en esquinas diferentes para pegarle al gobierno, desgastarlo y hacer crecer a figuras de la oposición política que cabalgan al ritmo del desgaste. En definitiva, laburaron para MassaTV en su mayoría, para Macri y la izquierda ¡Ay la izquierda! laburó para ella, de la mano del gremialismo imperial de derecha.
Es cierto que hay reclamos justísimos que hay que apoyar. Pero todos se colgaron del peor imaginario. Del imaginario de TN en vivo las 24 horas del piquete. De la ansiada repercusión internacional en diarios como el País de España que anunciaba una Cristina aislada. Del imaginario destituyente.
Toda la derecha en sus diferentes expresiones políticas, sindicales, mediáticas, empresariales, intelectuales y estudiantiles apoyaron la medida. Tuvieron sus 24 horas de gloria porque salieron las 24 horas por televisión en todos los noticieros y programas de opinión política, en las radios y los diarios. Pero se olvidaron algo muy importante: las banderas.