Opinión
¿Por qué cabalga la derecha en la ciudad?
Los que viven en la ciudad, mayoritariamente odian la sociabilidad en un mundo imposible de ser vivido. Es el lugar donde pensar y reflexionar tórnase prácticamente una quimera.
Las capitales de las provincias más importantes, se sabe, son espacios urbanos donde reina la insatisfacción, la abulia y el espontaneísmo. La vida cotidiana en una gran ciudad transforma a las gentes en topos que se guardan en sus casas o departamentos por el odio a lo circundante.
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Toda ciudad lleva en sí una contradicción: tiene todo a mano y a la vez demasiado cerca como para soportarlo. El tránsito, la noche, las masas caminantes, las marchas, los cortes de calle, la locura del ingreso y egreso de los niños a las escuelas, las novedades comerciales, las peleas callejeras, el control social, las multas, la infamia, los niños de la calles y los limpiavidrios, las putas y los travestis, los festejos futboleros, la contaminación, además de su propia población anciana y joven.
Los que viven en la ciudad, mayoritariamente odian la sociabilidad en un mundo imposible de ser vivido. Es el lugar donde pensar y reflexionar tornase prácticamente una quimera. Mientras más una ciudad crece en el turismo, la diversidad étnica, económica y cultural la gente allí se harta de la especie. Por eso, casi en todas las grandes ciudades, la derecha política es la que puede conectar, más que con los deseos de la población, con sus odios y sus rencores, con sus resentimientos de clase hacia los desvalidos que ven en la ciudad una posibilidad salvadora por el engaño de las luces.
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La gente no quiere a senegaleses ni a peruanos en las calles, no quiere movilizaciones ni charlas en las puertas de su edificio. El tipo social del citadino es una persona con miedo, con pánico, conservadora. La multiculturalidad de las ciudades es una falacia neoliberal disfrazada. A los diferentes se los esconde como a las cenizas bajo la alfombra. El vecino es un potencial enemigo.
Algo de todo esto hay en una posible explicación del avance del PRO como tendencia en los votantes.
Marcelo Padilla
Marcelo Padilla


