Opinión
El mundo está feliz
Las pajareras ahora sirven para otra cosa: guarida de sus propios artesanos. Encierro de sus fundadores. El mundo está feliz a cielo abierto. Ha creado la trampa imaginaria: el hombre libre. El mono libre. El pájaro libre. Una desmanicomialización de los bichos.
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Calles limpias. Veredas con cestos. Basura ubicada.
El mundo tiene verdad. Tiene paredes pulcras. Blancas. Carteleras donosas. Publicidades electrónicas. Señaléticas para guiar nuestros pasos en la ciudad. Miles de autos atascados como vacas camino al matadero. El mundo está feliz con ciudades purgatorias. Sin pajareras.
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Plagado de cafés y bares y restaurantes donde se prohíbe fumar. La gente se sana, se cura; en el mundo, que está feliz. Y limpio. Limpio de limpiadores. Limpio de basura repartida. De basura humana revolviendo basura.
La ciudad, atópica.
La ciudad con respirador artificial.
El orden de los negocios de botones (las botonerías).
El orden de las calles de los persas. Alejados del orden de la calle de los romanos. Todo está cuidadosamente mantenido, sin sospechas.
Se grita en las periferias, se encienden fuegos de artificio en los centros. El canal transporta agua limpia. Evita los suicidios sucios. Impide los depósitos hediondos.
Las galerías mueren lento, y tienden a desaparecer, como las pajarerías. Porque el mundo está feliz con el cielo abierto. Libre de humo. Libre.
La ciudad empieza en cualquier parte pero termina en las arterias olvidadas donde venden electrocardiogramas. Allí no hay médicos intérpretes. Hay poetas que vosean los resultados crípticos.
La población espera.
Se sienta.
No fuma.
No limpia autos.
Solo espera los resultados de los electrocardiogramas rodeando al Gran Hospital.
La ciudad tiene una guardia vaginal 24 horas, que aborta a los que andan serpenteando. Y los llena de tubos y de cables. Los mantiene en ese estado, en pabellones uno, dos, tres, cuatro. En guardia están. Militarmente pacientes.
Donde termina la ciudad. Donde los poetas leen los mensajes de los electrocardiogramas. En la zona de las últimas pajarerías.

