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Opinión

¡Capitalismo o Muerte!

Marcelo Padilla abre un debate ideológico sobre el significado de capitalismo y marxismo.
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 La particularidad del capitalismo, se sabe, reside en su capacidad de reproducción (casi) infinita. No solo en términos económicos (siempre está en crisis, siempre resucita de la muerte proferida) sino además en su dinámica cultural. El capitalismo tiene suficiente espalda para resignificar, articular, reacomodar, simbolizar y diversificar experiencias - podemos ser sufís, orientalistas, peronistas, musulmanes, cristianos, budistas y judíos. Nazis, socialistas, comunistas, liberales, conservadores, troskos. Bajo el capitalismo todo.

El capitalismo es una posibilidad de ampliación permanente del campo de visión. Está en su naturaleza la contradicción que permite la resucitación del Alien. Es bueno y es malo, ayuda y hunde. Mata y revive. El capitalismo es un pesebre viviente donde comen las bestias. Cada ritual (en su hondura sacrificial) reproduce –eterno retorno de la profecía autocumplida- el deseo. El capitalismo es un estado existencial que asume su vacío generando deseo. Y a ese deseo capitalista lo sostenemos todos, hasta sus críticos más lacerantes. Hasta el Estado Islámico, hoy satanizado por el propio capitalismo.

Condición necesaria no suficiente, el capitalismo juega a los límites para ampliarlos. Rompe y abre, sigue, parece retrasarse pero no, está pensando orgánicamente. Pare a sus bichos para suspender su ética y los libera a su errancia. Ambientalistas, defensores de microsociedades perfectas, utópicas, refugios en las montañas y en los bosques. Contraculturas en las ciudades, patologías y medicinas, mundos ideales de moda, pesebres donde comen las bestias. Y no se trata de un plan maquiavélico.

Hay por cierto quienes pergeñan, pero hay quienes participan activamente en esta bacanal morada. La liberación de iniciativas al vacío: promovidas, auspiciadas por Petrobras, Eco de los Andes, bodegas, mineras, compañías pesqueras, estados, religiones, medios de comunicación, instalan nuevos rubros para la orientación de la especie. El autoritario defiende a los animales y persigue a los humanos. El libertario persigue a los animales y se come a los humanos. No hay más ecologista que un nazi ni más autoritario que un liberal. El socialista burgués, el comunista sistémico. La misma ecuación.

Hoy el Papa es el Presidente del Mundo. EEUU tiene miedo y se ha hecho bueno. Cuba, la isla del terror, se abre. La paz es otra guerra, distinta, nueva, una cruzada tolerante. China siempre estuvo cerca. Hoy se puede vivir en el capitalismo siendo independientes, autosustentándonos la experiencia: editamos libros con cartones, comemos lo que plantamos y criamos, robamos para comer o acumular, nos drogamos y vendemos drogas, nos asisten, y luego nos venden otras drogas para recuperarnos de las primeras.

Nos hacemos ricos trabajando para los pobres, nos hacemos pobres defendiendo a los ricos. A las empresas grandes las auspician los Estados pobres, y a los Estados ricos, las empresas chicas. Ya nadie cree en Papá Noel pero lo necesitamos. Como a los pesebres, para que sigan comiendo las bestias.