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Opinión

El Poder Judicial está para poner límites al gobierno

Una respuesta al jefe de gabinete Capitanich sobre el "golpsimo judicial".
Foto: prezi.com
Foto: prezi.com

Nos hemos acostumbrado a que las declaraciones de la segunda persona en importancia del Poder Ejecutivo pasen inmediatamente al olvido, porque se las recibe con total escepticismo, pero esta vez el señor Capitanich ha ido demasiado lejos.

Las acostumbradas agresiones del Jefe de Gabinete al Poder Judicial y a sus miembros lamentablemente no asombran, aunque en cualquier país normal serían motivo de una crítica unánime. Siempre oculta que el Poder Judicial está precisamente para ponerle límites al gobierno y para sancionarlo si viola la ley.

El señor Capitanich ha denunciado un golpe de Estado, en un país donde los golpes son uno de los dramas de su historia. Por eso, la gravedad de su acusación justifica solo dos caminos: o prueba al menos con algún elemento serio, que deben iniciarse procesos de remoción contra los magistrados que él dice son golpistas, o en caso contrario, quien debe ser sometido a la ley debe ser el mismo Capitanich.

Los kirchneristas siempre agitan fantasmas de golpe inexistentes, pero esta vez no es un funcionario cualquiera: es el Jefe de Gabinete quien dice que todo un poder del Estado es golpista. Lo dice y lo repite y además, asegura que lo seguirá sosteniendo. Por su función, no debe limitarse al micrófono: debe hacer las denuncias que correspondan, sea penales o ante el Consejo de la Magistratura.

Si el Jefe de Gabinete no tiene pruebas para semejantes acusaciones, debiera ser sometido a juicio político por el Congreso. Allí, con todas las posibilidades de defensa, es el lugar donde analizar con la Constitución y las leyes en la mano, si sus acusaciones violan normas del Código Penal o si ha incurrido en conductas antidemocráticas, al atacar en bloque a todo un poder del Estado que merece idéntico respeto republicano que el Poder Ejecutivo y que el Poder Legislativo.

Es inconcebible que en un país del siglo XXI, un Jefe de Gabinete acuse a todo el Poder Judicial de estar entregado a fines partidistas y empresarios y de estar llevando a cabo un golpe. No puede no pasar nada: si hay jueces golpistas, debemos saber quiénes son y removerlos. Y si no los hay, debemos exigir del Jefe de Gabinete que se haga cargo de sus acusaciones y como mínimo, que se disculpe públicamente ante los jueces que ofendió y ante la ciudadanía a la que conmocionó con el poder de su cargo.