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Opinión

El aborto es un derecho humano

"La noción de consenso es una falacia discursiva amortiguadora", dice el autor.
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Nadie te regala nada. La sociedad no fluye por mecenazgos. La dinámica social no tracciona automáticamente. No es homogénea ni unicelular. Los beneficios sociales que (otorga) el estado no son dádivas. Los derechos y los beneficios, históricamente -porque así funcionan las sociedades- se conquistan. (El que no llora no mama) aunque no les guste a muchos, todo lo dado no es naturalmente dado. Es resultado de luchas sociales, de sectores en pugna objetivamente enfrentados. Por eso la noción de consenso es una falacia discursiva amortiguadora. Un sedante. 

El sentido común considera por lo general que hablar de lucha social es promover la división. Por eso el sentido común es el peor de los sentidos. Es sospechoso y hay que celarlo. Y cuando pasa el efecto sedante el sentido común se irrita, entra en abstinencia y desata la ira. Se embaraza por inducción eyacular mediática y gesta al odio. Eso nos pasa individual y colectivamente. Sedantes religiosos, sedantes políticos, sedantes científicos. 

Abortar es un derecho. La muerte digna o eutanasia es un derecho. La propiedad privada es un acto de barbarie. La medicina baila la música de la industria farmacéutica. Vivir es pagar. El aborto es un derecho a legislar para que se blanquee la situación de una vez y que los médicos lo hagan legalmente y no clandestinamente. Los médicos hipócritas con el crucifijo en la sala de espera realizan abortos. Las mujeres pobres realizan abortos pobres y las mujeres ricas realizan abortos ricos. 

Morir es un derecho, vivir es otro -los dos, dignos-. Los códices sagrados. Los palimpsestos. Los jeroglíficos. Las pinturas rupestres en los edificios inteligentes. Los mapas nocturnos. La oscuridad de las tiendas comerciales. Los gritos de la ciudad. La tempestad en los desiertos. Las distopías reales. La saga de los lamentos en trenes abandonados. Los secretos de un anciano. El hambre. La peor de todas las religiones: el prejuicio de los hombres. El tedio de las filas de pago de impuestos en verano. Una serie cultural perversa a las diez de la noche. Las modas del discurso político: hablar de…porque queda bien. 

No a esto, no a aquello, no a lo otro. La negatividad. Los catálogos. Los códigos de convivencia. El arreglo permanente de las calles de la ciudad. La histeria permanente de los automovilistas porque arreglan las calles de la ciudad. La temperatura (30 grados) resulta insoportable como tema de conversación. El tiempo loco. El tiempo loco. El tiempo loco. La cuadriculación del espacio y los lugares permitidos para la adrenalina. El aborto es un derecho humano. Demasiado humano. Lo saben, no lo dicen, lo callan. Pero lo escupen.