Opinión
El nuevo código es un sometimiento al poder estatal
El cambio mas grave de la modificación del Código Civil que acaba de reglamentarse es que termina con la libertad de definir qué quiere hacer uno de su vida.
Largo de explicar pero, resumiéndolo mucho digamos que al dar al juez el derecho a re-escribir los contratos sin estar atado a lo que acordaron las partes, ese juez pasa a ser el amo de la relación que antes pertenecía a las personas.
Porque una cosa es discutir la interpretación o nivel de cumplimiento de un contrato y otra dejar que un juez -en definitiva el Estado- decida lo que le parezca bien.
Esto por poner solo un ejemplo, ya que a lo largo del código hay muchos casos de sometimiento de las personas al poder estatal, sea la Nación, las Provincias y sea al Ejecutivo o al Judicial. Cambia de raíz el sistema que consagra nuestra Constitución, que tiene como eje a la persona, al individuo y no al Gobierno.
Nos declaramos independientes en 1816: para ser independientes y libres, no para ser siervos de un Estado que en definitiva no existe, porque se corporiza en personas, los Morenos, Kicilloffs, Cristinas u Oyarbides, que con el nuevo código serán nuestros dueños.
La historia del derecho es la historia de la lucha por la libertad, y este nuevo Código hace exactamente lo inverso, invocando entelequias que suenan atractivas pero que en los hechos recortan las libertades que ampara nuestra Constitución.