No confundir coherencia con obsecuencia
Pertenezco a una generación que se siente orgullosa de este proyecto inaugurado por Néstor Kirchner en el 2003. Recuerdo la Argentina donde nos marchábamos a buscar un pedazo de pan, de la desocupación, la que no tenia línea aérea de bandera, la que no tenia industria, la del corralito, la de los Petrom y las ollas populares. Mal que les pese a unos pocos, los “invisibles” pudimos llegar a tener un lugar en este País, volvió la dignidad que sólo da el trabajo, a lucha por la igualdad de género, el respeto de la diversidad, la salud. Las personas con discapacidad que hoy pueden aspirar a tener una banca en el Congreso y antes también éramos invisibles.
Soy parte de un proyecto político consistente y coherente en el cual todos los días afrontamos los problemas reales de los argentinos (la economía, el trabajo, la educación, la salud, la seguridad, la vivienda, etc.). Nuestra presidenta lo demuestra a diario con su trabajo. Podemos mostrar los resultados con observaciones simples: las rutas en que andamos, los chicos con sus netbooks, las amas de casa que ahora pueden jubilarse, las obras en escuelas, fábricas, centros de investigación, hospitales, universidades, etc. El rumbo está trazado, nos preparamos para profundizarlo con más inclusión, con más desarrollo, corregiremos, potenciaremos, la meta es la misma, la de la Argentina libre justa y soberana.
Como parte del peronismo kirchnerista, nunca negaré lo que soy. Mi conducción tiene nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner. Ella y sólo ella evaluará mi candidatura. No quiero el primer lugar, el segundo o el tercero. Quiero el lugar que me dé la posibilidad de trabajar por lo que creo justo y necesario, y será la presidenta la que me diga cuál es ese lugar. Así lo pienso yo y los compañeros que militan conmigo.
Me guío por la coherencia y la convicción. La democracia debe nutrirse de estos valores, ellos nos permiten debatir con el otro, porque nos muestran con claridad quiénes somos con nuestras ideas y aspiraciones. La claridad de nuestros propósitos nos ayuda a reconocer al otro y debatir para llegar al mejor lugar, que es el interés de todos.
Por convicción y decisión pude estudiar, trabajar, tener una familia, criar hijos y hoy militar el proyecto. En ese sentido, creo que puedo representar el interés de los mendocinos, de los de la Mendoza profunda, de los ciudadanos de todos los días. Por eso he recorrido toda la provincia de norte a sur, de este a oeste, por la tierra y el asfalto.
Mientras termino de escribir esta nota, veo a mis hijos jugar y vuelvo a pensar en la Argentina de hoy y en la del 2003. Repaso unas cifras entre mis notas: año 2003, pobreza en Mendoza 53%; año 2012, 7%; desempleo año 2003, 17%; año 2012, 7%. Empresas, 18.000 en el 2003, 25.000 en el 2012. Producto bruto geográfico, 9.000 millones de dólares en le 2003; año 2012, 16.000 millones de dólares. No cambiamos el rumbo, la única verdad es la realidad…

