El dólar vuelve para salvar a la construcción
Se lo persiguió, se lo criminalizó, se lo tildó de ilegal y se llegó hasta calificar de “delincuentes” y “evasores” a los que pensaban y operan con él; pero el dólar siempre vuelve en la Argentina. Y esta vez, la esperanza es que el dólar llegue para sacar a la construcción de su abismo.
Ahora el dólar vuelve. Y vuelve para rescatar a los sectores más castigados de la economía.
Una pesificación que, admitámoslo, nunca podría haber sido exitosa y haber cumplido con su objetivo porque desde el vamos no fue sostenida por una estrategia consistente con la meta. Un tiempo atrás, el Gobierno decidió avanzar en una cruzada desdolarizadora, basados en una estrategia que apuntó a forzar el proceso, cometiendo un error clave. Si el camino elegido era la desdolarización forzada, el Gobierno debería haber tentado a los ahorristas para pensar en pesos e invertir en la moneda nacional. Pero nunca en todo este tiempo hubo en el mercado un instrumento en moneda local que fuera una alternativa válida para el sector privado, familias o empresas. Una alternativa que compita y gane contra la inflación y la depreciación de la moneda frente al dólar.
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También los ahorristas podrán optar por un Certificado de Depósito para Inversión (Cedin). La titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, sostuvo que los Cedin están orientados “a movilizar parte de esos dólares ociosos y transformarlos en ahorro potencial que puede financiar sectores importantes para sostener la inversión y el crecimiento económico”, y detalló que “el Banco Central custodiará” el dinero depositado “hasta tanto venga el tenedor del certificado y acredite que ha realizado una inversión que tiene que ver con compraventa de un inmueble o con la actividad de la construcción”.
Este certificado tendrá poder cancelatorio para operaciones en dólares. Es un instrumento que será nominativo al portador y puede ser endosable y su posibilidad de cobro va a estar asociada a la prueba de una inversión en viviendas o inmuebles.
Los Cedin son la prueba contundente de que el peso por sí solo no puede. Son el reconocimiento de que la construcción, en la actual situación, necesita de un título o valor de referencia en dólares para intentar salir de su parálisis. Una parálisis generada el mismo día que empezó el cepo al dólar.
La buena noticia, más allá del éxito o fracaso de los Cedin, es que la pesificación compulsiva, que intentó llevar adelante el Gobierno a fuerza de restricciones en el actual contexto de alta inflación, con emisión monetaria descontrolada para cubrir el déficit fiscal, pierde sustento. Más bien se cae a pedazos. Y a partir de ahora hay que empezar a hablar en otros términos.