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Opinión

La bruma kirchnerista

Un cuadro de confusión, de múltiples discursos y gestualidades en un proceso que tiene estanques ideológicos.

Todo se funde y se confunde. A veces suena hasta en los ojos, pero el cuerpo da señales. Le falta aceite a la maquinaria. O tal vez le sobre y los engranajes rolen locos, patinando en el vacío de su mismo rol.

La postal es un día de bruma peronista. Ahí estamos, en esa bruma constante, con las barcazas y pontones enlazados al muelle, esperando. Amplío la convencional frase de Scalabrini: los hombres que estamos solos y esperamos. Así está el kirchnerismo. Metido en la bruma de ese cuadro, en la pared. Si te alejás del cuadro podremos ver a los hombrecillos esperando que pase la bruma para salir con mejor tiempo, para ver.

La bruma, de alguna manera, viene a representar la confusión, el velo, los múltiples discursos y gestualidades de un proceso que tiene estanques ideológicos. Hoy el kirchnerismo es todo y nada. Es Bergoglio, es Tinelli, es Carta Abierta, La Cámpora, los intendentes guapos, los movimientos de derechos humanos, fútbol para todos, Ciurca, los rectores universitarios, los doscientos movimientos estudiantiles, los empresarios de medios que se avienen, las mineras malas y las buenas.

Sí, me dirán, ese es el peronismo, un movimiento. Claro, digo yo, un movimiento que está solo y espera, la bruma que todo lo confunde. ¿Cómo ver más allá de la bruma? ¿Cómo ejercer la crítica real sin ser un reproductor de consignas, “vamos por más”, “profundizar el modelo”? ¿Qué es eso y cómo se ve en la bruma?

Hoy el kirchnerismo es todo y nada. Es Bergoglio, es Tinelli, es Carta Abierta, La Cámpora.

Ayer Horacio Verb itsky fue el que marcaba el rumbo en buena parte de las acciones políticas o al menos ponía líneas de agenda. Hoy es satanás o el hijo de satanás. No se puede criticar al papa, no se puede pensar que la represión y la detención-desaparición de personas empezaron antes de la dictadura, con la Triple A, ligada al último Perón. Que a isabelita habría que enjuiciarla y meterla presa también por la responsabilidad que le cupo en las acciones persecutorias a militantes políticos durante su breve gobierno y especialmente a partir del Operativo Independencia (operativo de exterminio debería llamarse).

¿En qué estamos? En el internismo barato en todo el país, pisándose los talones de los zapatos para que se demoren los competidores. Y, como la oposición es un mamarracho, se la inventan hacia dentro del peronismo. O tal vez salte a la luz por eso mismo. ¿O será la bruma ideológica que reaparece para ocultar y engañar? Tipos de la UOCRA pegándole a los de la Cámpora. Es como mucho. Como mucha bruma. ¿Quién para?

Mendoza se disputa minuto a minuto, casi on line, la interna se juega en casa gesto y acción. La Corriente de Ciurca junta 20 lucas en Talleres y los azules se asustan y estrechan lazos desesperados con Scioli por abajo. Guillermo Carmona (el más criticado por los propios carmonistas en primer lugar y ninguneado por el resto del mundo) sale a amenazar como minguito por las PASO. Y el ex Guardia de Hierro y CNU Nacho Ortigala (actual Senador del PJ en Mendoza) le recuerda que a él lo eligieron a dedo para ocupar el primer lugar de la lista a diputados nacionales.

Todos se sacan las fichas y se cuentan las costillas y nadie manda. Paco Pérez, que a decir verdad, con lo que ha hecho hasta ahora supera los cuatro años de Jaque, quiere estar en todas y parar el agua con las manos. Hoy es el más kichnerista de todos porque su destino siempre será la Casa Rosada. Es uno de los que se juega a pedir la RE RE. Y si no hay RE RE no hay mucho por hurguetear porque lo que salga será retroceder, y en ese retroceder alineado, no táctico, más bien por miedo a jugarse todo por el todo y en todo caso morir con las botas puestas, está la clave.

Se retrocede con la bruma si se sigue actuando bajo ese clima espeso. La ley de medios, fútbol para todos, las sentencias en los juicios, el pasado de miles de civiles hoy entre nosotros que colaboraron con la dictadura y con Isabel, los avances económicos, todo se irá diluyendo bajo la bruma. Porque en la bruma se vive con desconfianza, no se ve bien y por eso mejor atarse a la silla para no perderse en la ruta, bajar la velocidad, hablar con el de al lado mal del que no vemos en la bruma. Condenar al que plantea otras cosas para mejorar esto, al menos seguir pensando.

Los relatos, los intelectuales, los militantes reproducen el clima y no salen del laberinto. Nadie da el salto hacia adelante y por arriba. O se quedan parados y en silencio espectral, o retroceden. Todos están en la bruma.