¿Sirve el acuerdo de precios?
Complicada situación económica vive nuestro país. Si bien pareciera que todo está controlado no es así. Estamos inmersos en una rara, y hasta nunca debidamente reconocida por algunos economistas, etapa que podemos denominar “estanflación”, esto es, estancamiento en el crecimiento pero con elevada inflación. Preocupante realidad, ya que el aumento de precios se puede volver incontrolable en un país económicamente estanco que no da abasto para satisfacer las necesidades de la demanda.
Si me preguntan si es bueno que en un país exista inflación, respondo que sí, pero en un país en crecimiento, y el porcentaje debería ser similar a este último. En estos momentos nuestro país crece a raíz del 2 o 3 por ciento anual, o sea, la inflación no debería superar ese porcentaje para conservar el equilibrio; sin embargo, sabemos que la inflación promedia el 25 por ciento anual. Esto significa que el país demanda un 25 por ciento más de dinero para adquirir los mismos bienes y servicios; que produce sólo un 2 o 3 por ciento más de dichos bienes y servicios; que la diferencia entre el dinero circulante se abastece con emisión monetaria sin respaldo en inversión; que el precio de los bienes y servicios surge de la confrontación entre la oferta y la demanda, por lo que si no crece la oferta, el precio sube inexorablemente; que la oferta no crece porque no les es posible a las empresas efectuar mayores inversiones a los efectos de producir más, por ello, no pueden aprovechar las economías de escala que derivan en que el costo fijo de los productos se achica ante mayor cantidad de elaboración, por lo tanto elevan su precio, y así la economía se sumerge en un círculo vicioso.
No podemos dejar de reconocer que Argentina es un país donde una de las variables económicas que en otros lugares prácticamente no tiene gran impacto, en el nuestro acecha con dureza: “LAS EXPECTATIVAS”. La comunidad sigue muy atentamente lo que pasa en lo económico, saca sus conclusiones y actúa en consecuencia. De allí que los gremios a veces se exceden en los reclamos de aumentos de salarios, los comerciantes aumentan más de lo debido los precios, por las dudas, la gente compra más de lo que necesita porque seguro mañana costará mas… etc..etc… Y este comportamiento, lógicamente, produce más inflación. En resumen, esta falta de confianza tiene un peso muy dañino en nuestra economía.
No estoy en contra de alguna medida de acuerdo para parar el tren inflacionario, pero ojo, debe ser momentánea y paralelamente deberían gestarse otras que tiendan a incrementar la inversión, la producción y, por lo tanto, el crecimiento; de lo contrario, nos encontraríamos queriendo encerrar un globo que se va inflando hasta llegar a unos 20 centímetros en una cajita que solo mide 10 centímetros. O el globo explota o agrandamos la cajita.
Además, sabemos y lo estamos viviendo, este control artificial alienta la especulación y por lo tanto caemos en el desabastecimiento; basta con recorrer las góndolas de los supermercados.
Quiero confiar en que ya se estarán planificando políticas estructurales para desalentar la causa de la inflación y no sólo sus efectos, como sólo lo es este tan difundido acuerdo de precios que resulta imposible mantener en el tiempo porque no contiene la presión que se está gestando silenciosamente. Tal medida contradice la teoría más simple y más indiscutida de una economía: LOS PRECIOS SURGEN DE LA CONFRONTACIÓN ENTRE LA OFERTA Y LA DEMANDA, y en nuestro caso, con el condimento de los costos crecientes producto de LA INFLACIÓN.