Presenta:

Opinión

|

messi

El público de la Selección Argentina de fútbol

Una clase media y alta en su mayoría, que no es muy futbolera que digamos.
Foto: Télam
Foto: Télam

Hace años que se nota. El público de la Selección Argentina de fútbol se parece cada vez más al público de los Pumas y de las Leonas. Una clase media y alta en su mayoría, que no es muy futbolera que digamos y que sólo va a la cancha cuando juega la Selección Nacional. Una paradoja más de nuestras clases medias. Es un dato social interesante para analizar, un fenómeno sociológico.

Parto desde el sinceramiento personal para este análisis: no me interesa un metro la Selección Argentina de fútbol. Digo esto para que quede claro desde dónde hablo. No me motiva, y a veces, prefiero que pierda, por no decir siempre. Es que esta selección hace tiempo que no contagia pasión popular más allá del muñequito de Play Station catalán que importamos de España como refuerzo extranjero, que a muchos les gusta.

A mí no me gusta Messi. No me identifica. Es demasiado perfecto, lleva una vida ordenadísima, habla lo justo y necesario, en fin. Es tan perfecto que aburre. Seguro hasta leyó las obras completas de Borges. Aburre la perfección en el Barcelona. Fastidia. Un equipo de fútbol que siempre "juega bien" y mantiene el 80% la posesión de la pelota. Es predecible como ver siempre perder a Unión de Santa Fe. La perfección aburre, es como ver un documental veinte o treinta veces. Te sabés el guión de memoria. Iniesta para Messi, gambeta, velocidad de correcaminos y gol. Aburre que todos los días sea noticia, que Messi batió un nuevo récord. No es un héroe trágico. Es una máquina perfecta que hasta engripado corre y hace goles. No tropieza en la cancha ni en la vida. No se enoja, no le duelen las pataditas europeas. Aburre. No hay sorpresas. El mejor no es el más exitoso, en todo caso, es el que se levanta después de varias caídas. Así en la cancha como en la vida.

Pero vuelvo al público de la Selección Argentina de fútbol luego de la interrupción sobre Messi y su equipo catalán. ¿Puedo o podemos algunos pensar así? ¿Nos dejan? ¿O hay que enloquecer como con el Papa y no plantear otra posición? Bueno, si no me dejan o les molesta, lo siento mucho, pero hay quienes pensamos de otra manera.

El público es público, es decir, no es hincha. El hincha alienta y  se sabe las canciones, va a la cancha todos los domingos  mientras otros van a misa. El hincha se sostiene y alimenta una liturgia social y cultural. El público no. El público es espectador pasivo que canta el Himno sin letra (ahhh/ahhhh/ahhhh/ahhha/ ah, ah, ah! Ah, ah ah, / ahhhhahaaaaaaaahaaaaa, ahhhahaaaaaha) y así; esa boludez nueva que inventaron los Pumas o la gente con los Pumas. Bueno ese es el público. No sabe nada de fútbol ni se sabe el Himno. Y encima silba el minuto de silencio en homenaje a Chávez.

¿Qué quieren que diga? ¿Que es gorila? Y… un poquito tirando a bastante. ¡Ahhhhaaaaahhhha!  Y se cansan.

¡Mamá! El público de la Selección es pequebú y burgués. Y tiene capacidades emocionales diferentes, todas sin letra. Menos onda que una hinchada de jockey sobre patines.

Ya sé, me fui al carajo con el análisis sociológico. Para otro día…