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Opinión

Oposición política: ¿hay equipo?

Yo quería seguir con el “De qué nos quejamos” parte 2 y 3, pero veo que a la mayoría de los que han comentado la nota les preocupa profundizar en otras dos cosas; una es si hay o no oposición y qué importancia tiene eso para el actual estado de “mal humor” y a otro grupo le preocupa si soy kirchnerista, ultra kirchnerista, hiper ultra kirchnerista o cosa así, de modo que voy a contestar rápidamente la segunda y a detenerme en la primera, que me parece más productiva. Más provocación de Enrique Bollati para MDZ.
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Autodefinición

Esta es una rápida para el grupo que se interesa en mi filiación política.

-NO soy ni soy kirchnerista, ni ultra kirchnerista, ni hiper ultra kirchnerista; si les gustan las etiquetas, pónganme la de “filo kirchenerista”, lo que equivale a decir que estoy más cerca que lejos, ¿me explico? Pero no soy “del palo” y no trabajo ni he trabajado para el kirchnerismo.
-NO soy oficialista, tampoco. Si leen algunas de mis notas van a encontrar serias críticas hacia el gobierno nacional, que puedo resumir de este modo: la actual regulación bancaria es la que reglamentó el proceso en el ’77; no se ha tocado nada de fondo sobre eso. La actual estructura impositiva es la que nos dejó Cavallo; sólo se han hecho, en ese sentido, ajustes para hacer más eficiente la recaudación, pero no se ha alterado el injusto sistema tributario que seguimos padeciendo.

Espero que les alcance con eso; no creo que este tema dé para más.

Sólo les dejo una última reflexión: si negamos la opinión de alguien porque presumimos que es kirchnerista, deberíamos con el mismo criterio rechazar la de Lanata o La Rosa, porque serían “antikirchneristas”, la de Manolo Liberal o Alberto Montbrun, porque son “socialistas”, la de Julio Cobos o Alfredo Cornejo porque son “radicales” y la lista se haría interminable.
Yo puedo coincidir o disentir con alguien sobre la base de su posición política, pero no puedo “putear” a alguien porque la tenga; ¡por Dios, escuchémonos!

Vamos a lo de la oposición

La parte del artículo “¿De qué nos quejamos?” que más polémica despertó fue la que habla acerca del rol de la oposición o de la falta de él.

Para los que no leyeron la anterior y no se quieren gastar en eso, la hipótesis es que hoy encontramos buena parte de la población que tiene una posición opositora respecto del gobierno nacional, pero que no se siente representada por algún sector político opositor, y que esta situación contribuiría a aumentar el mal humor social que hace varios meses venimos detectando.

Citábamos como un dato preocupante que en nuestras encuestas casi el 85% de los consultados consideran que no existe una oposición viable y coherente y aclarábamos que esto no significa que no exista, sino que el 85% no percibe que exista, que son cosas distintas.
Uno de los comentaristas indicaba puntual y atinadamente –siempre a mi juicio- que el FAP o Frente Amplio Popular ha pasado a ocupar ese rol, y debo decir que coincido con esto, tanto personalmente como basándome en los datos que recogemos: hoy, para nuestros encuestados, después de Kristina el que se encuentra en mejores condiciones para dirigir los destinos del país es el FAP. La diferencia es que mientras más del 45% creen que es Kristina, sólo algo más del 20% creen que puede ser Binner, y con dolor personal debo concluir que más que un Boca-River, esto es un Boca-Desamparados de San Juan…

¿Desglosemos esto, veamos qué es lo que hay?

FAP (Frente Amplio Popular)

Sin lugar a dudas el FAP se ha convertido en la segunda fuerza nacional después de las presidenciales del año pasado.

Tiene a su favor que no implica un retroceso ya que estarían muy lejos de volver a posiciones neoliberales y que tienen base firme en tres de los principales distritos electorales del país: Binner en Santa Fe, Slobizer en Provincia de Buenos Aires y Luis Juez en Córdoba.

Tienen en contra no haber logrado hacer “pata ancha” en Capital Federal -4º y último distrito de los “importantes”- ni en los demás distritos electorales del país, mucho más pequeños.
En Mendoza no tienen un peso propio considerable ni dirigentes muy conocidos. Hoy, por ejemplo, no estarían en condiciones de hacerle frente al PD, que sigue manteniéndose como tercera fuerza provincial, aunque alicaídamente.

El FAP es una promesa aún no cumplida; es prometedor, insisto, pero todavía no logra el suficiente arraigo para que el mendocino común que está en oposición se identifique plenamente con ellos.

UCR

Con los radicales pasa todo lo contrario. Nacionalmente tienden a la desintegración y no tienen caudal electoral fuerte ni figuras prominentes en los cuatro principales distritos electorales (Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Capital Federal).

El proceso de desintegración nacional al que me refiero es muy concreto; de hecho sus dirigentes de mayor peso nacional hoy militan en otras fuerzas.

En Mendoza la situación es diametralmente opuesta: tienen buen prestigio y dirigentes conocidos y respetados: Julio Cobos, Alfredo Cornejo, Roberto Iglesias y Víctor Fayad, sólo para dar un ejemplo. Pueden pelearle mano a mano al justicialismo o al Frente para la Victoria en la provincia, pero no mucho más.

Quiero decir que la UCR en Mendoza es la oposición más formidable al Gobernador Pérez, pero NO logran ser una oposición fuerte al kirchnerismo por las limitaciones de el partido a nivel nacional. Mendoza es algo menos del 4% del electorado del país, pesamos menos que La Matanza, etc. Para los que estén enojados con Pérez, la UCR les puede servir, pero para los que están enojados con Kristina…

PRO (Macri)

El Pro es, les guste o no, un partido distrital; sólo tiene fuerza en el 4º distrito (Capital Federal) y relativo peso; recordemos que en ese distrito y en las últimas elecciones para diputado nacional (no participaron de las presidenciales) ganó el Frente para la Victoria, y que el PRO quedó segundo, 10 puntos por debajo y sólo 3 puntos por arriba del FAP.

Tienen una sola figura de conocimiento nacional (Mauricio Macri) y no tienen referentes políticos sólidos en NINGÚN otro distrito. Recordemos que a pesar de la sorpresa que produjo el alto resultado de Miguel del Sel en las primarias de Santa Fé; el Pro terminó obteniendo algo menos del 2,5% de los votos para diputado nacional (no participaron de las presidenciales, insisto).

En Mendoza tienen una alianza con el Partido Demócrata y con parte del peronismo disidente, donde el peso lo lleva el PD. Las tres fuerzas, juntas, lograron en 2.011 algo menos del 17% de los votos, ayudados por el arrastre de Rodríguez Saá, cifra nada desdeñable pero que no alcanza ni para hacerle sombra a “Paco”, no hablemos ya de Kristina: es el 0,7% del padrón nacional, esos dígitos que uno no acostumbra a memorizar; ¿Por cuánto ganó Kristina la presidencia? Más del 50%, decimos, ni nos fijamos que fue el 54,11% (yo lo acabo de buscar porque no me acordaba de la cifra justa…).

O sea; la fuerza del PD en esta alianza, reforzada por el sólido papel que jugó Luis Rosales y sumada a la simpatía que un sector del electorado tiene por Rodríguez Saá logra conformar un bloque de oposición provincial, minoritario pero no desdeñable. Nuevamente, puede ser de utilidad para el que esté enojado con Pérez, pero para el que está en la vereda de enfrente de Kristina le es tan útil como un bastón de goma… Y si no, fíjense que tan útil les es Macri como “bastión opositor” a los mismos porteños opositores. Y piensen que va a pasar con esta alianza si en las próximas presidenciales tanto Macri como Rodríguez Saá quieren ir por la presidencia.

¿Y quien más? ¿Duhalde, Pino Solanas?

Duhalde fue uno de los grandes perdedores en las últimas elecciones; no tiene peso importante en ningún distrito (menos del 5% en Provincia de Buenos Aires, SU distrito), no tiene estructura sólida de alianzas con ninguna fuerza regional o provincial. Está más solo que el Chavo del 8…
Pino Solanas, a quien personalmente admiro como cineasta y como actor social, responsable de buena parte de las denuncias públicas serias de las últimas dos décadas, mostró en las últimas elecciones que no anda tan bien para el armado de poder político. Digamos que se dio cuenta por las malas que no es lo mismo hacer la inolvidable “Sur”, para la que le sobran talentos, que darle peso político al “Proyecto Sur”.

Una acción inexplicable lo dejó fuera del FAP, que sería a mi juicio su lugar natural, y quedó con un grupo minoritario que a través de todo el país lo respeta y admira. Pero minoritario; acá no le alcanza ni para ser oposición en el Concejo Deliberante de La Paz…

¿Me explico mejor, ahora?

Cuando sostengo que la mayoría de los mendocinos que están en una posición opositora al gobierno nacional no se sienten representados por ninguna fuerza, hablo de que la gente percibe esto mismo que acabo de detallar; con sus propias palabras, pero la percepción es parecida: no hay quien le ponga el cascabel al gato.

Moyano hizo una intentona, pero es una figura discutida, para nada aceptada, sobre todo por los sectores medios, que es donde se concentra la mayor parte de la “bronca”.

Síntesis: los que tienen “bronca” ni encuentran como canalizarla, y cuando la bronca no se canaliza adecuadamente, entonces aumenta en forma hasta desmedida: una persona terriblemente cercana a mí está enojada con Kristina porque no le dio el 21% de aumento que les había prometido… sino el 40%. En serio, no es broma, es desmedido.

No me alegro personalmente de esta situación; todo lo contrario: la lamento, porque si no somos capaces de generar una oposición en serio, entonces tenemos un problema serio.